20 julio 2007 Opinión

Si no lo digo, reviento, he tenido la oportunidad de que mis dedos acaricien la pantalla de un iPhone, de uno de verdad, recien traído de los EEUU.

Os cuento paso a paso la historia:

Aproximadamente a media mañana entro en mi Google Reader y me encuentro con un post de Atuina que comenta que ha probado un iPhone, mencionando la palabra K-Tuin, no da muchas pistas la verdad, pero esto ha comenzado…

Lo comento via Twitter para que la gente se entere, intento convencer a Zordor para que primero me busque en donde está el K-Tuin de Madrid, y los horarios, el no puede, pero yo necesito quiero ir, la pena es que cierran al medio día, el único momento del día en el que me podría acercar, pero que no cunda el pánico.


Yo entro a trabajar a las 17:00, y la tienda la abren a las 16:30, tengo media hora de margen, para ir, tocarlo y volver al trabajo, pero me pilla muy lejos de casa y tampoco tengo comida para quedarme en el trabajo, solución, voy a casa como en medio minuto y parto rumbo Calle Orense 52 raudo y veloz.

A las 16:30 consigo estar en la puerta, entro, pregunto por el iPhone, siempre teniendo presente la posibilidad de que no estuviera o que no me le enseñaran/dejaran tocar.

Cuan equivocado estaba, entro, le pregunto a un chico joven y me dice, vienes a ver le iPhone, digo si, -Acompañame.

Me abre la vitrina mágica y me lo da. -Toma cogelo… O_O

Ese es el primer contacto que tengo con el iPhone.

Primera sensación-> Ligero, pantalla alucinante y sólido y resistente.

Tampoco necesitaba muchas explicaciones, ya he visto cienes de vídeos con su funcionamiento, pero bueno, amablemente me enseña las cosas mas impactantes, un poco de iPod, y Safari sobre todo.

De camino, en el metro me había ido preparando en la Palm una serie de preguntas para que no se me olvidara nada, y cuando iba a proceder al interrogatorio, me comenta que lo acaban de recibir por la mañana y que apenas habían tenido tiempo de probar nada, sólo configurar la red vía wifi y trastearlo por encima.

Le uso un poquito, entraba a trabajar a las 5 y eran las 5 ya, y no trabajo precisamente cerca.

Le pregunto que si me lo regala, pero no cuela, una lastima, le iba a tratar bien.

Esa es un poco la historia de mi primer contacto con el iPhone.

EL lunes tengo previsto volver, muy bien acompañado eso si, en principio por Yube y por Álvaro Martinez y su Canon 400D, para hacer un reportaje fotográfico como os lo mereceis

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