3 octubre 2015 Software

Vocal IQ

De todo el mundo es sabido, a menos de todo el mundo que se mueve alrededor de estos temas, que cuando una gran compañía está interesada en una tecnología importante para su estrategia, o bien contrata a un equipo para que la desarrolle bajo sus auspicios o, si esa tecnología existe ya, pero está en manos de otra compañía más pequeña, se compra a esta compañía y se pasa al siguiente nivel.

Y esto es lo que podría haber pasado con Vocal IQ, una empresa británica que había desarrollado una API con una interfaz de lenguaje que permitía a un usuario poder comunicarse con un ordenador de manera más natural, como si estuviese estableciendo un diálogo con otra persona, y que acaba de ser adquirida por Apple.

Como viene siendo costumbre dentro de los procedimientos de compra de Apple, ni mucho menos se ha explicado para qué quiere Cupertino la tecnología de su nueva adquisición, pero parece lógico pensar que se aprovechará esta API para mejorar las capacidades de entendimiento y comunicación de Siri, el asistente de voz, cuya presencia es cada vez más notable en los nuevos dispositivos de la manzana.

Y es que, como aún sigue quedando patente en la propia página web de Vocal IQ, esta API se beneficiaba de la capacidad de autoaprendizaje realizada a base de diez años de investigación en el terreno del lenguaje natural, seguimiento de predicciones, toma de decisiones y todo ello enfocado a la generación del mensaje final enter máquina y usuario.

Así que, como ya hemos dicho, parece más que probable que Apple integre esta tecnología de procesamiento de diálogo e inteligencia artificial aplicada a toda su futura generación de dispositivos, desde el iPhone al Apple TV o incluso al Apple Watch, eso sin contar al siempre rumoreado vehículo de fabricación propia, aprovechando que precisamente en Vocal IQ se habían especializado en aplicaciones para automóviles, donde habían llegado a colaborar con General Motors.

Eso si, resulta curioso que Apple acabe comprando una empresa que no hacía mucho criticaba al propio Siri o a la Cortana de Microsoft, considerándolos poco menos que juguetes incapaces de entender el contexto de una conversación e incapaces también de aprender, a diferencia de su tecnología.

Vía| Financial Times

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