19 septiembre 2016 Industria

iphone 3d touch

Ahora que parecía que las aguas estaban tranquilas y que todo lo que se hablaba de Apple giraría en torno al iPhone 7, el proceloso mundo de las patentes tecnológicas vuelven a hacer acto de presencia al conocerse la última decisión de la Justicia al respecto, en un auto que condena a la marca de la manzana a indemnizar con 22 millones de dólares (19,6 millones de Euros) por infringir patentes ajenas.

Patentes propiedad de la compañía Acacia Research y que, según ha estimado un tribunal de la localidad Tejana de Tyler, es la legítima poseedora del registro U.S. Patent No. 8.055.820, relativa a las tecnologías de redes celulares móviles y la multa se estima a raíz de los posibles derechos derivados por su uso.

Apple no habría podido presentar pruebas claras y concisas de que el uso de esa tecnología en sus productos fuera de desarrollo propio y no aprovechando la patente propiedad de Acacia Research, por lo que se consideraría como un proceder deliberado y que, en términos judiciales, supone que el demandante podría pedir una compensación aún mayor.

Así, si el juez lo considerase necesario, el montante final de la demanda podría incluso triplicar la cifra que les hemos contado, por lo que Apple podría terminar pagando casi sesenta y seis millones y medio de dólares, que no es moco de pavo.

La demanda se presentó a principios de 2014 y acusaba a Apple de infringir la patente en cuestión en prácticamente toda la gama de productos de entonces, que iban del iPhone 5, el iPhone 5c, el iPhone 5s al iPad 3, el iPad 4 y el iPad Air o el iPad mini y el iPad mini 2. Incluso se quiso ampliar la demanda a operadoras como AT&T, Verizon, Sprint, T-Mobile o Boost Mobile, acusadas de vender los dispositivos iOS que infringía la patente, pero al final se acabó desestimando en el veredicto final.

Una patente que se titula algo así como Equipos, sistemas y métodos para designar un estatus de buffer que informe de formatos basados en condiciones de buffer previamente seleccionadas. Un concepto tan lioso como el nombre y quizás demasiado técnico que se suma al caldo de cultivo de las guerras de patentes contra las grandes tecnológicas que proliferan sobre todo en Texas, donde no es la primera vez que Apple se enfrenta a un litigio parecido.

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