24 octubre 2016 Industria

iPhone-sin-i

Hubo un tiempo en que muchos productos Apple tenían una “i” al principio de su nombre. Esto todavía perdura ahora, pero parece que poco a poco la icónica “i” se está dejando de lado.

Todo parece indicar que el nombre de la marca será protagonista en un futuro que ya ha empezado. Pero más curioso aún es ver cómo algunos productos nunca han llevado la “i” a la cabeza de su nombre, cuando en teoría, deberían llevarla.

Qué el publicista Ken Segall el que en 1997 y después de años de colaborar con Steve Jobs dotaría a algunos productos Apple con una “i” al principio de su nombre. Esta “i” se puso para diferenciar los productos de la competencia, con la “i” de imaginación, de inventiva, y de (conectividad a) internet, entre otros apelativos. Ahora, poco a poco esta “i” parece que se está perdiendo. Empiezan a surgir productos y servicios los nombres con Apple al frente, e incluso a veces esta palabra se queda sola.

Pero lo curioso del caso sería saber porqué algunos productos todavía hoy vigentes y con renovaciones anuales, nunca han tenido esa “i” delante, cuando son productos que cumplen con todos los requisitos de llevarla, aparte del hecho de que a estas alturas leer y pronunciar iMacBook rechina bastante. Caso aparte parece que sería el iMac Pro o el iMac mini por el simple hecho de no llevar pantalla y pertenecer a gamas, digamos, “alejadas” de los icónicos sobremesa de la marca.

En cualquier caso, parece que la compañía está empezando a primar su nombre como marca por encima de los nombre de sus productos y servicios, que también empiezan a proliferar- y al igual que las tiendas de la compañía, puede que el día de mañana veamos que todo producto y servicio de la empresa lleva Apple delante. Esto podría implicar encarnizados debates acerca del Apple Phone, el Apple Pad, pero fijaos que no ha habido dramas acerca del Apple Pay o el Apple Music, ¿verdad?.

Y no; no nos olvidamos de todo producto y servicio totalmente ajeno a Apple, que a lo largo de la historia ha tenido una “i” delante del nombre porque quedaba cool y molón… o al menos eso creían las cabezas pensantes de esas empresas.

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