13 enero 2008 Opinión

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De entre todas las cosas que este año acontecieron en la CES de Las Vegas, la que me ha llamado más la atención, ha sido la confirmación por parte de Bill Gates, de abandonar la dirección de Microsoft y dedicarse a la fundación que lleva su nombre y que le ha valido, entre otras cosas, el Premio Príncipe de Asturias.

Qué queréis que os diga, a mí me da bastante pena. Ya sé que he despotricado contra él y sus ventanas y derivados, día sí y día también, pero es como perder al villano carismático (salvando las distancias en todos los sentidos) de una larga teleserie, una que llevas viendo casi toda tu vida, desde que le empezaste a coger afición al mundo de los ordenadores.

Todavía recuerdo su aparición salvando en el último momento a Apple de su extinción. Un momentazo a la altura del anuncio de 1984 o el discurso “Stay hungry, Stay foolish” de Jobs. Era el eterno villano, el reverso tenebroso de la fuerza, pero sin el que nuestras divertidas discusiones fanboy, pierden mucho. Pierden a un Icono.

Yo le echaré de menos, no será lo mismo, Ballmer no le llega a la suela de los zapatos y apenas retengo la cara de Paul Allen. No hay color.

Wozniak, Gates… ¿Será el One More Thing de la Keynote de esta MacWorld la despedida de Steve Jobs?

Me estoy haciendo viejo…

Foto by The Deep Fryed Boot

Comentarios

2 comentarios
  • Arturo

    Hola, soy usuario mac mas que confirmado, esto ante todo, pero no fue Jobs quien “pidio prestado” creo que a xerox una interfaz grafica?

  • Carlos Villar

    Arturo: Más o menos. Xerox quería desembarazarse de algunas patentes a las que no encontraba utilidad en aquel momento y convocó una especie de puertas abiertas en las que pescaron Apple, Microsoft y más de otro.

    Hubo suerte con que Xerox fuera tan conservadora y poco visionaria con aquella interface que creo recordar que consideraba infantil…

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