
Las consecuencias derivadas de la decisión por parte de Intel de dejar de fabricar sus propios diseños de placas base y adoptar el método de convertirse en fabricante bajo contrato de chips para otras compañías, empiezan a dejarse ver en el mercado de la alta tecnología.
Al parecer, una de esas primeras consecuencias sería una muy posible (y atractiva) unión entre la citada Intel y Apple para que la compañía de la manzana se convierta en un futuro cliente.
Los de Cupertino, por lo tanto, encargarían a Intel la fabricación de los chips que equiparían el iPad o el iPhone, desvinculándose cada vez más de su actual proveedor y también némesis, Samsung.


















