6 mayo 2016 Opinión, Software

iCloud-Music

El CLUF son las siglas de Contrato Licencia de Usuario Final, que de cara al usuario es representado en forma de un montón de páginas de texto en las que se especifica los términos y condiciones por las que una compañía de software cede el permiso al usuario -el cual nunca compra un programa, sino una licencia para usarlo- y que por defecto aceptamos sin leer.

Es entonces cuando, en caso de sorpresas desagradables, el propietario del software se escuda en que los usuarios estábamos avisados, y que en su momento aceptamos que esto podría ocurrir. En el caso de Apple Music, hay un aspecto que, si el sistema funcione como debe, y como indica el CLUF, puede ser un bueno motivo por el que el servicio no crece más rápido en número de suscriptores. Y es más: La propia Apple reconoce, respecto a este funcionamiento, que esto es así.

El funcionamiento de Apple Music hereda varios servicios paralelos -pero independientes- entre los que está la sincronización en iCloud, en el cual cada canción es subida a Apple, que la coteja con su colosal musicoteca, con el fin de que cuando quieras, puedas escucharla con mejor calidad. En el supuesto que haya canciones que NO tiene Apple, NO las borra del disco duro, y las sube a su nube para llevarlas a cada dispositivo a discreción del usuario. Esto tiene un coste irrisorio, teniendo en cuenta que las canciones que se pueden incluir con la suscripción se cuentan por números de 5 cifras. Con este método, de alguna forma se está legalizando una musicoteca que hasta entonces había sido adquirida con el paso del tiempo en, digamos, mercados alternativos, de esos que no tienen caja registradora.

En esta operación entran en juego muchos parámetros y cálculos que cotejan qué canción del usuario es la que está disponible en los servidores de Apple. Dicha compañía es la que determina que, cuando aceptas el servicio, tu música ya no es tuya, sino de las discográficas, y Apple es sólo un intermediario. ¿Porqué? Porque lo que escuchas como usuario es lo que está en los servidores de la compañía y es descargado de ahí porque las discográficas permiten que esté ahí, para ti.

Si una canción es descargada del disco duro del usuario por parte de Apple, la borra del almacenamiento local previa confirmaciñon, y la pone a disposición del usuario, el sistema puede servir una canción que no es exactamente la misma. Apple comprime y afina para que todo sea pequeño, rápido y funcional. Convierte formatos, adapta pistas, y ecualiza a su estándar. Apple lo cambia todo. Para entendernos, una canción de la musicoteca de Apple, jamás podrá ser la misma que la misma canción pero interpretada en ese colosal concierto al que asististe, o igual que esa versión con ese músico invitado, o cualquier pieza que se salga de los convencionalismos de estudio profesional de sonido, versiones raras, covers, unpluggeds, improvisaciones en plena borrachera, etc. En base, se pierden matices y muy a menudo, calidades.

El problema es que a una máquina le es imposible captar los matices que sí puede captar un humano. Una máquina se basa en melodías, acordes, títulos, carátulas, nombres, y si se le parece mucho, es que es lo mismo. Y borra el incunable de tu disco duro -de nuevo, previa confirmacion- pensando que es exactamente el mismo. Por eso, artículos como este ponen en evidencia un problema que Apple tiene que resolver… tal vez, porque reconoce que funciona así. Y que así se especifica en el CLUF. Y que cuando el sistema funciona, ya no hay marcha atrás. Y hay más: resulta que Apple está recibiendo numerosas quejas de usuarios con el mismo problema. Pero atención: El problema, ¿cual es?¿Que los usuarios no nos leemos el CLUF, que Apple nos borra el contenido de nuestra musicoteca creyendo equivocadamente que sabemos cómo funciona, y que no nos devuelve exactamente lo que nos elimina, o que lo que nos elimina ya no es posible recuperarlo?

Puede que al final y al margen de quien tenga razón, parece que Apple tiene algo que debería mejorar, o como mínimo explicarlo mejor. E incluso puede que unos deban dejar de lado la tan cacareada nube, y otros deban hacer copia de seguridad más a menudo.

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *