15 febrero 2017 Industria, Opinión

iPhone-8-concepto

Con más de 30 años a sus espaldas, Apple ha pasado por varios aniversarios de sus productos y servicios, y si nos fijamos, la mayoría de estos aniversarios han pasado desapercibidos por parte de todos. Si se sigue la lógica de Apple, el próximo iPhone, llamado “del décimo aniversario”, no debería ser tan revolucionario como se pinta, porque esto conlleva varias connotaciones que, si bien puede que no sean negativas, prensa, usuarios y haters de toda índole se encargarían de que así fuera.

Una cosa es el que el próximo iPhone coincida con el décimo aniversario, y otra muy diferente es que éste terminal sea revolucionario y que coincida con el décimo aniversario. Esto, no debería suceder, y vamos a ver el porqué. Sin dejar de lado que, al margen de todo esto, podría haber un iPhone diferente o conmemorativo y aparte del que supuestamente será el iPhone 8; pero nada de “revolucionario”.

Se dice, se cuenta, se rumorea, que en los pasillos en los que se toman cafés entre charla y charla de unos encuentros que agrupan mayoristas, minoristas, resellers, grandes almacenes, cadenas, y vendedores de productos Apple, que en algunas filiales importantes de la compañía de Cupertino, cuando se alcanzan ciertas cotas de facturación y/o beneficios antes de terminar el plazo justo antes de cerrar el periodo fiscal, todo se relaja. Se relaja, porque una vez conseguidas las cotas marcadas, el superarlas con más o menos creces implica subir el listón de cara al siguiente ejercicio, y no hay necesidad alguna. Con sus productos, hace en cierto modo lo mismo.

Apple podría implementar tranquilamente las novedades de verdad en todos los productos afines, pero lo hace de manera escalonada. Lo introduce primero en un producto, y luego lo va introduciendo en otras gamas. No, aquí poco tiene que ver el ritmo de renovación de cada gama, porque todos sabemos que hay como mínimo una keynote al año en la que se presentan actualizaciones de varios productos, y entre uno y tres cierres de tienda (sin keynote) en la que se desvelan renovaciones. Esto, por un lado.

Por otro lado, todo lo que se dice acerca del iPhone del décimo aniversario no implica nada revolucionario ni innovador. Ya existen terminales basados en metal, sin apenas marco de pantalla o con carga inalámbrica. El usar cristal en la carcasa no es revolucionario, ya tenemos terminales con pantalla OLED y lo que se comenta acerca de TouchID a toda pantalla no es más que extender lo que ya existe a una superficie mayor. Pero todo esto no es malo para el iPhone. Hay que recordar que cuando Steve Jobs presentó la novedad -en el iPhone- del copiar y pegar, dijo que “no somos los primeros, pero seremos los mejores”, porque todo el mundo sabía que Apple llegaba tarde en esa característica. Esa fue una ocasión más en la que Apple llegaba tarde, y muy probablemente, una ocasión más en la que presentó lo que ya existía, pero mejor. Sin embargo, eso no fue ni innovador ni revolucionario.

Y finalmente, el tan cacareado iPhone del décimo aniversario sin olvidar lo dicho hasta ahora. Fijaos que cada iPhone tiene algo que el anterior no tiene. Una característica que lo diferencia de los anteriores, y que estará presente en los siguientes modelos; se trata de escalonar las novedades, como decíamos al principio, y no quemar cartuchos a la vez. Puede que sea por hardware o por software, pero en muy raras ocasiones la novedad supone algo revolucionario y novedoso, y lo segundo va íntimamente ligado a lo primero. O todo, o nada. La única posibilidad de que el iPhone del décimo aniversario sea revolucionario es que incluya algo realmente innovador y no visto hasta ahora, y lo que se comenta que incluirá no es ni innovador, ni nunca visto, ni siquiera original. Puede que a lo sumo el aparato sea “diferente”, pero si es el caso, ya nos vamos a otro iPhone al margen del resto de la gama.

Este otro iPhone pueda que sea un dispositivo con todo lo que ya existe en el terminal actual, pero en una edición especial conmemorativa con algo que lo diferencie del resto de gama. Para ser más concretos, fijaos que en base, los (PRODUCT) RED son idénticos al resto de la gama, pero rojos. Esa es la diferencia. Un toque distinto, en forma de conmemoración porque es el décimo aniversario del iPhone sería lo justo y equitativo en esta ocasión. Tal vez un grabado especial, pero nada más. Incluir algo que ya existe en otros modelos bajo el sello de edición especial décimo aniversario sería un insulto a la inteligencia del usuario, más cuando esas novedades se implementarían, con toda probabilidad, al resto de modelos futuros, lo que implica que de especial, nada.

No basta con plantearse si existe algo realmente innovador que le falte al iPhone; hace falta plantearse también si el iPhone necesita algo más. Por eso, puede que sí que haya un iPhone del décimo aniversario, pero no tan especial como se piensa.

Bonus: El plan B, pasa por que Apple tenga una auténtica bomba y que reescriba la historia, otra vez…

Imagen | Apple Designer

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