30 octubre 2014 OS X

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Para bien o para mal, los sistemas operativos de Apple nunca dejan de sorprender. No importa cuánto tiempo lleves dándoles utilidad, o para qué los uses: siempre habrá algo por ahí que te facilite la vida, te haga el trabajo más ameno o el día a día más llevadero.

Las etiquetas son un claro ejemplo de ello, al menos para mí. Si bien es cierto que Apple las incluyó hace mucho en OS X, no fue más o menos hasta principios de verano cuando comencé a usarlas. Las veía, sabía que estaban ahí, pero no les encontraba una utilidad clara, al menos relacionada con mi forma de trabajar.

Pensando en cómo optimizar las horas de trabajo y el uso de mi máquina, me di cuenta que perdía mucho tiempo ordenando documentos o moviendo a la papelera la gran cantidad de archivos temporales que genero. Inmediatamente se me vinieron a la mente las etiquetes de OS X.

Keep it clean & be productive

Después de estar durante varios meses dándoles uso a las etiquetas ahora me pregunto cómo he podido vivir durante todo este tiempo sin ellas (vale, no es para tanto, pero a decir verdad son súper útiles :) ).

Lo ideal es encontrar qué “tareas” caracterizan nuestra forma de trabajar. Me explico. En mi caso particular, hay varias acciones que por ahora suelo realizar muy frecuente y que pueden servirnos como ejemplo: generar (y posteriormente borrar) archivos temporales, revisar documentos pendientes y almacenar información.

Para ello, me bastó con crear una etiqueta para cada acción y otorgarles un nombre: temporales, pendientes, y almacenar. Lo siguiente que hice fue crearme el hábito de etiquetar todo. Al principio cuesta, no voy a negarlo, pero una vez que te acostumbras lo haces casi sin darte cuenta, de forma automática.

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Si nos acostumbramos a ello, en el caso de los archivos temporales (por ejemplo), no importa dónde almacenemos la información. Cuando queramos borrarla bastará con hacer click en su etiqueta correspondiente, seleccionarlo todo y enviarlo a la papelera. Ahorramos tiempo en buscar cada archivo que ya no necesitamos, y borrarlo uno por uno. Y no sólo ahorramos tiempo, también conseguimos mantener nuestros directorios limpios y ordenados.

De la misma forma, esto que acabo de mencionar con la etiqueta temporales puede aplicarse perfectamente a las otras dos acciones indicadas anteriormente, incluso a muchas acciones más. Las etiquetas en OS X son una característica sencilla que puede llegar a convertirse en una herramienta muy útil.

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