13 octubre 2015 Industria

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El titular es el reflejo de lo que deben pensar en la empresa de Cupertino. Y bien contentos que están, seguro. Michael Bromwich se larga finalmente de Apple.

El abogado del diablo -nunca mejor dicho- era el asignado por las autoridades estadounidenses para estar en la empresa simplemente supervisando que hicieran las cosas bien. Y además, pagando Apple.

Cuando Apple fue encontrada culpable de conspirar para fijar los precios de los libros para lanzar iBooks -sentencia que pretende apelar– , se le asignó a Bromwich para que supervisase que no volviera a las andadas. El abogado ha estado en las oficinas de la compañía desde octubre de 2013 para un trabajo que, además, debía pagar Apple. El montante de la factura de 138.432 dólares por las primeras dos semanas de trabajo cuyos detalles no iban más allá de leer el periódico según los directivos de la compañía, no contribuyó precisamente a que las relaciones entre Bromwich y Apple fueran cordiales.

A pesar de que el Departamento de Justicia mantiene que Apple nunca se ha mostrado cooperativa con el abogado supervisor, no ha podido negar que la compañía ha hecho los deberes en estos 2 años. Ha implementado diferentes políticas, procedimientos y programas de formación que por supuesto, faltaban en el momento de la ilegal fijación de precios de los libros. Y como no, la puesta en marcha de todas estas iniciativas ha sido gracias a la presencia de Broomwich en la sede de Apple, porque si no, de qué.

Ahora, vamos a suponer que Apple es declarada inocente de fijar los precios de los libros mediante apelación. Si la relación entre la empresa y el abogado ya es de por sí tensa, imaginad si encima todo el periplo de los últimos 2 años ha sido en vano.

Vía | CultofMac | Bloomberg

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