1 diciembre 2016 Hardware, Industria

pebble fitbit

Pese a que no fue ni mucho menos el primero aparecer en el mercado, la llegada del Apple Watch resultó clave para la definición del mundo de los wearables. Su éxito ha obligado a sus rivales a presentar alternativas de muy alta calidad, a intentar competir con el precio y la especialización o, como el caso del que os vamos a hablar, de unirse para evitar desaparecer.

A la hora de escribir este artículo, aún no se había cerrado el acuerdo, pero todo parece indicar que que Fitbit estaría a punto de hacerse con Pebble, uno de los relojes inteligentes más populares entre el gran público.

Tan popular que cuando la primera generación se presentó en Kickstarter logró recaudar nada más y nada menos que un millón de dólares en un solo día y repitiendo éxito a cada nueva propuesta hasta convertirse en un ejemplo de financiación a través de crowdfunding y en el producto de mayor éxito de la propia plataforma Kickstarter.

Sin embargo, la cifra por la que Fitbit acabará adquiriendo Pebble es en sí bastante baja. Según las fuentes consultadas, el fabricante de dispositivos de control de actividades físicas desembolsaría alrededor de entre treinta y cuatro y cuarenta millones de dólares (entre 32 y 37,6 millones de Euros), no sabemos si lo suficiente para poder hacer frente a esas deudas con sus proveedores que ha reconocido Pebble.

Pese a que a la mayoría nos haya pillado por sorpresa y con el paso cambiado, la decisión de Fitbit tiene toda la lógica del mundo para quien quiere posicionarse fuerte en el sector. La tecnología creada y desarrollada por Pebble les sería de muchísima utilidad para mejorar sus futuros smartwatches y evolucionar al siguiente estadio en su progresión en el mercado, pero eso quizás llevaría consigo una noticia no tan halagüeña para los fans del Pebble.

El éxito de Kickstarter dejaría de comercializarse una vez en manos de Fitbit, desapareciendo devorado por las deudas, pero dejando una huella indeleble en aquel mercado inicial de los wearables a los que ayudó a popularizar antes de que el Apple Watch apareciese como un elefante en una cacharrería.

Vía| The Information

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