13 noviembre 2013 Hardware, Industria

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Ya conocíamos las prestaciones y el aspecto exterior del nuevo iPad con pantalla Retina que se ponía a la venta ayer mismo, pero ahora podemos saber qué se esconde dentro de su pequeña y sobre todo estrecha (muy estrecha) carcasa.

Como viene siendo costumbre, la gente de iFixit ya le ha puesto las manos encima al pequeño de los nuevos iPad y han emitido sus primeras conclusiones tras el análisis.

Para empezar, aunque el nuevo iPad mini con pantalla Retina no parece que haya cambiado mucho desde el punto de vista estético respecto a su predecesor, la verdad es que las diferencias internas son más que notables y no sólo nos estamos refiriendo a la pantalla.

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El principal culpable de la impresionante mejora de prestaciones del nuevo modelo se debe al nuevo chip A7 que, junto a su coprocesador M7, es capaz de ser 5 veces más rápido que el iPad mini original

Al que se parece un poco más a nivel interno es al iPad Air. De su hermano mayor hereda tanto el tipo de driver de pantalla, como el módulo de la Wi-Fi, la unidad de almacenamiento Flash o los altavoces, incluso emplea el citado coprocesador M7. Lo que varía, sin embargo es el tipo de chip A7 que monta el iPad mini con pantalla Retina.

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Mientras que en éste encontramos un procesador a 1,3Ghz, el mismo que también Apple ha incluido en el iPhone 5S, el iPad Air tiene un procesador algo superior, más concretamente un A7 con una velocidad de 1,4Ghz.

Aunque Apple ha asegurado públicamente que ha recurrido a Samsung para la fabricación de las pantallas Retina de los iPad mini, debido a la escasez de producción de LG y Sharp, las pantallas de estos proveedores sí están presentes en estas primeras unidades, porque es precisamente una pantalla LG de 2048 x 1536 pídeles de resolución, la que iFixit encontró en la unidad analizada.

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¿La parte buena?

Aparte de todas las mejoras de rendimiento y la inclusión de la sensacional pantalla Retina, el nuevo iPad mini posee una batería mucho mayor, que promete una duración igual que la del anterior modelo, pero dando soporte a todas esas nuevas necesidades.

¿La mala?

Que sus contenidas dimensiones, la difícil accesibilidad a la mayoría de sus componentes y el uso de adhesivos y tornillos ocultos, hacen que la reparación del dispositivo sea extremadamente complicada, a excepción quizás de la pantalla o la batería.

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