20 abril 2016 Industria

Intel oficinas

Las bajas cifras del mercado PC empiezan a tener consecuencias en las industrias que conforman ese ecosistema. Una crisis que afecta desde los negocios más pequeños a las grandes multinacionales del sector, como es el caso que nos ocupa hoy.

Porque hoy Intel ha anunciado una de sus mayores reestructuras internas jamás llevadas a cabo y que desgraciadamente supondrá el despido de más de 12.000 trabajadores, alrededor de un 11% de su actual plantilla.

Este es el resultado de la búsqueda por parte de la compañía de evolucionar hacia otras áreas diferentes de la fabricación de componentes principales para los PC, que hasta ahora había sido la base de negocio de Intel, que ahora busca beneficios en negocios relacionados con los centros de datos o el denominado Cloud Computing.

Áreas que han supuesto beneficios para la compañía de más de 2.200 millones de dólares (1.940 millones de Euros) solo en el ejercicio del pasado año. Eso es nada más y nada menos que el 40% de los beneficios totales de Intel y, claro, resulta más interesante que el modelo de negocio que en su momento elevó a la compañía al Olimpo en el que reina ahora.

A cambio, el bajón del mercado del PC tiene las consecuencias que hemos descrito al inicio de este artículo: el despido de esos 12.000 trabajadores que se verán formados por bajas voluntarias, pero también con despidos y que se irán sucediendo hasta mediados del año que viene. Un mal necesario, según Intel, para ahorrar unos 750 millones de dólares (662 millones de Euros) en lo que queda de año.

Eso, por supuesto, no quiere decir que Intel vaya a abandonar el mercado de de los procesadores en las que la compañía sigue siendo “El Referente”, evolucionando tanto en técnicas de arquitectura como en procesos de fabricación.

Vía| Intel Newsroom

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