14 julio 2014 Industria

BoyiPad

El Washington Post recoge hoy el caso de un niño de 11 años que ha estado sufriendo una reacción alérgica que, más tarde, se ha descubierto que había sido causada por el iPad que utilizaba habitualmente. Lejos de ser un caso puntual, desde este medio aseguran que no es más que un ejemplo de otros muchos que actualmente están surgiendo.

El muchacho fue tratado en el Hospital de San Diego y contaba ya con un historial de problemas en la piel. Sin embargo, hasta ahora los síntomas que había sufrido eran distintos. El niño padecía una erupción cutánea por todo su cuerpo y no respondía al tratamiento que había recibido en otras ocasiones. Tras realizarle pruebas, su piel dio positivo en níquel, uno de los metales que producen alergias con mayor frecuencia. Los doctores estudiaron su entorno para averiguar de donde podía provenir, para finalmente llegar a la conclusión de que el culpable de todo era el nuevo iPad que el niño había estado usando los últimos 6 meses. El iPad fue analizado y dio también positivo en níquel.

Según este medio, el niño mejoró su salud simplemente cuando empezó a usar una funda Smart Case que evita el contacto de la parte trasera de metal con su piel. Por lo que parece, Apple ha comentado a Associated Press que no tiene nada que decir al respecto.

Da la impresión a primera vista, que este medio ha centrado toda su atención en el iPad por ser un dispositivo muy utilizado, pero la realidad es que este mismo caso podría darse con cualquier otro dispositivo electrónico con carcasa metálica. No parece que sea un problema específico de la carcasa del iPad. Eso sí, los detractores del uso del plástico en dispositivos electrónicos desde hoy parece que tienen un punto menos a favor del uso de carcasas metálicas.

La noticia en si nos parece un poco demasiado alarmista, pero la verdad es que para todos aquellos que tengáis hijos quizás sea una buena idea que si les dejáis jugar con el iPad le pongáis una funda. No cuesta nada por si acaso, aunque lo normal es que no pase nada, y además así está mejor protegido en caso de caídas o golpes, que en las manos de un niño no es difícil que ocurra.

Vía| The Washington Post

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  1. Bitacoras.com 14 julio 2014

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