22 marzo 2015 Industria

Jobs & Ive

Hoy en día, seguro que nadie imagina a Apple sin Jonathan Ive. El éxito de los productos de la manzana está indudablemente asociado a los diseños del gran gurú actual del minimalismo industrial, pero eso no estaba tan claro allá por 1997, cuando Steve Jobs regresó a la compañía.

Por aquella época, con Jobs de nuevo al frente de Apple como parte del acuerdo de adquisición de NeXT y con el ánimo de revolucionar cada rincón de la casa, Ive no las tenía todas consigo para continuar en la empresa, tal y como se cuenta en un capítulo de Becoming Steve Jobs.

La primera vez que Jobs se pasó por el laboratorio de diseño de Apple, Ive estaba realmente nervioso ante la visita. No en vano era la primera vez que ambos se iban a ver las caras y estaba convencido de que tenía pie y medio fuera de la compañía.

De hecho, él y Jobs comenzaron a hablar sobre la posibilidad de volver a contratar a Harmut Esslinger, fundador del estudio Frog Design y uno de los talentos detrás del diseño del Macintosh original y ahí fue cuando estuvo convencido de que lo iban a despedir.

En cierta medida, Ive pensaba que se merecía estar fuera, ya que los productos no eran lo suficientemente buenos y nada más volver a hacerse con las riendas de Apple, Jobs había cancelado varios de esos productos (entre ellos ese precursor del iPad que fue el Newton) y despedido a varios empleados que, en su opinión, no encajaban en sus planes de futuro para la compañía.

Por suerte, Jobs pensaba de manera muy diferente, ya que consideraba que Gil Amelio había malgastado el talento de Jonathan Ive y, lejos de despedirlo, lo colocó al frente del Departamento de Diseño Industrial de la compañía, del que en los siguientes años surgieron productos tan claves en el éxito de la nueva Apple como el iMac, el iPod, el iPhone, el iPad o el reciente Apple Watch.

Vía | Fast Company

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