8 agosto 2016 Industria, macOS, Opinión

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Hace tiempo que se estaba advirtiendo que las ventas imparables del iPhone no durarían siempre, y hay otros debates que advierten de que las cosas para los de Cupertino pueden cambiar si no se vuelve a la senda que a veces parece que han abandonado. Uno de estos debates es el del sistema operativo para los Mac.

Hace años que respecto a MacOS X -ya casi macOS-se oye decir que esto ya no es lo que era. Pero antaño parece como si no se tuviera en cuenta que el sistema operativo rival de toda la vida, Windows, evolucionaría. Y menos hacia donde lo esta haciendo, y cómo lo está haciendo. Los recientes cambios de rumbo en la dirección de Microsoft están consiguiendo hacer con Windows 10 lo que Apple creía que no tenía que temer. Y ahora que lo tiene encima, puede que ya sea demasiado tarde.

Lo justo en mi caso, creo que es empezar diciendo que uso el Mac para trabajar y PC con Windows para todo lo demás, que no es ni más ni menos que videojuegos. Y tal y como está el patio, probablemente esto no va a cambiar a medio plazo. Esta forma de hacer las cosas se remonta a más de 20 años, por lo que me las he visto de todos los colores.

De las primeras cosas que aprendí al usar un Mac, es que como el sistema operativo está hecho para un hardware muy concreto, y viceversa, todo es más funcional, efectivo, rápido y simplemente funciona, eslogan muy acertado y aplicado a rajatabla por muchos años. De las primeras cosas que aprendí con un PC con Windows, es que como una torre está compuesta por una selección de hardware que se puede ir cambiando y ampliando con el tiempo, y que cada pieza se ha diseñado y fabricado teniendo en cuenta sólo en parte al resto de piezas, pues cuanto menos es una lotería, y que todo funcione depende a menudo de algo que va más allá de la lógica informática y la ciencia convencional.

Pero un dia, las cosas empezaron a funcionar justo de la manera contraria.

Un día, Microsoft lanzó Windows Vista y no es que consiguiera tocar fondo, es que la caída fue tan brutal que rebotó contra el fondo y el sistema salió despedido hacia arriba, y sigue subiendo. No ha sido un camino de rosas, pero con Windows 7 la cosa empezó a cambiar de color, con sus más y sus menos. Pasó a la generación 8 sin convencer a tantos como los todavía hoy muchos usuarios de Windows 7, y con Windows 10 y una invitación a actualizarse gratis pero con fecha de caducidad, está consiguiendo seducir a la mayoría de los que creíamos saber de que pié cojea el sistema. Todos los maqueros sabemos que los PC’s son, por llamarlo de algún modo, “internamente complicados”, pero con Windows 10, todo va como la seda. Hasta el momento, ni un fallo, ni un cuelgue, ni un traqueteo, ningún síntoma de que hay que hacer limpieza un formateo.

Por otra parte, no recuerdo cuando Mac OS X empezó a temblar desde sus cimientos. No tiene nada que ver con que a Apple se le terminaron los felinos, porque esto viene de antes. Un día te falla eso, otro día aquello, ves como los foros se van llenando de hilos, muchos de los cuales coinciden en síntomas y situaciones, pero ves también como pasan los meses y algunos problemas tristemente populares no se corrigen hasta que llega el momento de pasar del tema debido a la cercanía del lanzamiento de la siguiente versión. Total, para qué molestarse a estas alturas. El asunto va más allá de los típicos temas de lentitud y afecta a aspectos cruciales para cualquier usuario. Y cuando ves que lanzan un parche precisamente para eso, pero eso sigue sin arreglarse, es peor que seguir esperando un año más a que solucionen eso otro con lo que ya no lídias, sino que directamente fuerzas un reinicio y hasta la siguiente ocasión.

Loable es el esfuerzo de ir metiendo más novedades y funciones, pero eso supone sólo un maquillaje si la base no es tan sólida como antes. Falta estabilidad, falta seguridad, faltan algunas funciones que antes estaban, y sobran otras. Mac OS X ha perdido el alma de antaño, y eso se nota. Se pasó a ofrecer un producto sólido, estable y de pago, a regalar un producto a medio hacer y que apenas aporta nada. Si el fabricar un software para un hardware y viceversa es una ventaja, esta ventaja hace mucho tiempo que apenas existe.

Y lo mejor (peor) de todo, es que ahora, quien va detrás es macOS. Con asistentes personales, con funciones, con capacidades, con el ritmo de actualizaciones. Claro que tampoco sería la primera vez que Apple va más despacio, pero mejor, y sin embargo, no se puede obviar que va por detrás en el sistema operativo. Va tarde, pero todavía puede girarse otra vez la tortilla.

Más vale que macOS Sierra sea estupendo, porque Windows 10 está pisando fuerte.

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Comentarios

4 comentarios
  • Reno

    Bueno… lo cierto es que a Windows sólo le lavan la cara. Cuando tienes que hacer algo en serio en las configuraciones, te aparecen las mismas ventanas viejas que datan de XP o de antes… problemas de seguridad: todos, cambios repentinos en el comportamiento debido a la aplicación de sus 200 parches semanales, etc. Windows es y seguirá siendo un perro malparido.

  • david murillo

    el post más acertado que he leído en mucho tiempo sobre este tema yo estoy por meterle el windows 10 a mi iMac finales 2015 porque esperé pacientemente que sierra fuera lo que prometieron y ni con la ssd se salva seguimos igual que con el capitán así que a meter windows y pasar sin ver hasta la siguiente versión de mac para ver si regresamos al iMac.

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