6 enero 2017 Industria

GH5

Desde la presentación y posterior lanzamiento de los nuevos MacBook Pro es prácticamente imposible que no hayas escuchado a alguien quejarse por la eliminación del lector de tarjetas y por incorporar exclusivamente conectores USB-C. De hecho, puede que hayas sido tú mismo el que se haya quejado. Esta queja es especialmente común entre los aficionados a la fotografía que emplean cámaras Reflex y que acostumbran a pasar sus fotografías al Mac directamente desde la tarjeta SD de la cámara.

Estas quejas, sin embargo, pueden acabar convirtiéndose en alabanzas en no mucho tiempo, si gracias a este paso dado por Apple los fabricantes de cámaras fotográficas se ven motivados a mejorar la conectividad de sus productos.

El primer ejemplo de esto que comento es la recientemente anunciada Panasonic Lumix GH5. Esta cámara, además de contar con grabación 4K a 60 fps, estabilización de imagen de 5 ejes, un par de ranuras para tarjetas SD, y otra serie de características que harán las delicias de los aficionados a la fotografía, ha eliminado el habitual puerto USB 2.0 que hasta ahora han venido incluyendo este tipo de cámaras y lo ha sustituido por un puerto USB 3.1 gen 1 con conector USB-C.

Este cambio no solo va a permitir conectar la GH5 directamente a un MacBook Pro con un simple cable USB-C, sino que la mayor velocidad de transferencia de datos del USB 3.1 gen 1 de hasta 5Gbps va a lograr que ya no merezca la pena sacar la tarjeta SD para insertarla en un lector de tarjetas.

Si a esto unimos que la GH5 de Panasonic soportará tarjetas SD V60 con una mayor velocidad de transferencia de datos, esto supone que simplemente conectando un cable USB-C será posible transferir todas las fotografías mucho más rápido de lo que lo hayas hecho nunca hasta ahora con el sistema tradicional de extraer la tarjeta SD de la cámara e insertarla en el lector de tarjetas de tu antiguo MacBook Pro.

Panasonic ya ha dado un primer paso y lo normal es que el resto de fabricantes vayan haciendo lo mismo. Algo que quizás no hubiese ocurrido o hubiese sido un proceso mucho más lento si ningún fabricante de ordenadores hubiese apostado decididamente por el USB-C sin ofrecer otras alternativas, como ha hecho Apple. Este tipo de cambios drásticos suelen ser un poco duros al principio pero finalmente acaba mereciendo la pena. ¿No crees?

Vía| 9to5mac

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