18 octubre 2014 Hardware, Industria, Opinión

RAM Mac mini

El Mac mini siempre ha sido un ordenador que me ha despertado una especial debilidad por mi parte. Nunca he tenido uno, pero siempre he contemplado que cuando mi iMac se estropease, quizás vaya siendo hora de darle una oportunidad al más pequeño de la gama.

Por eso, cuando después de dos años en Apple se decidieron por fin a actualizarlo el pasado jueves y pese a que simplemente se trataba de poco más que una actualización interna sin más, ese deseo de hacerme con uno volvió a ser más evidente que nunca.

Sin embargo, en mi cabeza se presenta esa batalla tan de dibujos animados entre un angelito que me dice que es un buen ordenador y barato y un demoniejo que insiste en que es un equipo justito y que, encima, no se le puede aumentar la RAM si lo necesitáramos.

Sí, es verdad que ahora equipa los nuevos procesadores Haswell de Intel y sus gráficas Iris HD e incluso opciones de almacenamiento flash en algunas configuraciones, pero es como si en el fondo no acabara de dar todo lo que hubiera podido dar, incluso aunque fuera simplemente una actualización interna.

Da la sensación de haberse quedado en una especia de algo que pudo haber sido y no fue.

Por ejemplo, se acaba de descubrir que la memoria RAM con la que compremos el equipo será con la que tengamos que quedarnos para siempre, ya que no podrá ser sustituida por el usuario.

Brian Stucki, del blog Macminicolo, ha abierto el nuevo Mac mini para curiosear por su interior y se ha dado cuenta que la memoria viene soldada a la placa, así que no podremos ampliarla.

RAM Mac mini 2

Si lo compramos con 4GB así se quedará y si queremos ampliarla a 16GB, que es lo máximo permitido por las configuraciones de Apple, deberemos desembolsar casi 800 Euros y eso solo en el modelo básico.

Al menos, parece que sí podremos sustituir el disco duro de serie, aunque parece que hacerlo invalidaría la garantía, así que tampoco parece la mejor idea del mundo.

Lo que compremos, es con lo que nos quedaremos para siempre. ¿Merece la pena? Mi ángel y mi demonio siguen discutiendo entre ellos…

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