8 marzo 2016 OS X, Seguridad

Transmission

Este fin de semana os alertamos de la existencia de la existencia de un malware integrado en la versión 2.90 de Transmission, el conocido cliente de BitTorrent y que suponía el primer programa ransomware que se había detectado en OS X.

La rápida solución ofrecida que eliminaba los archivos infectados actualizando a la versión 2.92 parece que ha minimizado el peligro de este tipo de Software malicioso en nuestros Mac, pero si echamos un vistazo, aunque sea un poco por encima a la cronología de este suceso nos daremos cuenta de que el peligro fue, y sigue siendo, muy real.

Antes, recordemos de qué estamos hablando. Como seguramente muchos sabréis, el término Ransomware obedece a un tipo de malware que es capaz de encriptar el contenido de nuestro disco duro y solicitarnos un rescate (de ahí lo de ransom, que es rescate en inglés) para poder recuperarlos. Em el caso que nos ocupa, el Ransomware bautizado como KeRanger solicitaba al usuario un pago de unos 400 dólares para devolver el control del equipo infectado.

Una vez dicho esto, hay que ser conscientes de que no estamos ante un asunto a tomarnos a la ligera, confiando en esa supuesta invulnerabilidad que achacábamos a OS X hace no demasiado tiempo y que nos servía para presumir, y no sin cierta razón, ante quienes utilizaban Windows.

Hoy hemos sabido que los hackers consiguieron acceder a los servidores que distribuían las versiones de Transmission al usuario final, añadiendo ese malware KeRanger como parte de la imagen de disco del instalador de la aplicación.

Y decíamos que estamos ante una amenaza muy real porque antes de que se descubriera esta vulnerabilidad y se pudiera poner solución a la misma, el Software infectado había sido descargado más de 6.500 veces y aunque desde entonces se han tomado precauciones para aumentar la seguridad y que no se vuelva a repetir un ataque parecido, este suceso ha puesto sobre la mesa que no somos invulnerables ante este tipo de intrusiones.

Apple ha mejorado también el nivel de seguridad de sus cortafuegos y sandboxes, pero todos debemos empezar a ser conscientes de que la popularidad de Apple atrae las mismas malas intenciones que en su momento despertaba el casi omnipresente Windows y que seguro que volveremos a escuchar hablar de sucesos similares como el que nos ocupa.

Vía| Reuters

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