4 noviembre 2015 Opinión

Apple Car

Hay quien puede pensar que todo este asunto del coche eléctrico de Apple es algo tremendamente nuevo, con todo el secretísimo alrededor del denominado proyecto Titan o el fichaje de ingenieros en el sector, pero la verdad es que ya viene de bastante lejos.

Concretamente se remonta allá por 2008, todavía con el desaparecido Steve Jobs al frente de la compañía, cuando el CEO se planteaba la posibilidad de fabricar un vehículo al que, por aquel entonces, se le denominaba Apple Car.

El tema ha resurgido tras una entrevista con Tony Fadell, el que fuera máximo responsable del equipo tras el iPod entre los años 2001 y 2010 y que ha confesado que mantuvo una serie de encuentros con Steve Jobs para explorar la creación de un vehículo de fabricación propia.

Todo quedó en teorizaciones y discusiones hipotéticas sobre el automóvil. Acerca de cómo se fabricaría, qué tipo de cuadro de mandos montaría, el número de plazas de que dispondría o qué tipo de propulsión llevaría.

Jobs, que conducía un Mercedes por aquella época, decidió dejar el tema aparcado (nunca mejor dicho) y optar por centrar todos los esfuerzos de la compañía en el desarrollo del iPhone, una decisión que sin duda fue la adecuada, ya que gran parte del reciente éxito de Apple se debe sin lugar a dudas al smartphone.

Para Fadell, no hay tanta diferencia entre un vehículo y un iPhone, al contrario de lo que ha manifestado en más de una ocasión Elon Musk, el CEO de Tesla. Al fin y al cabo un coche tiene batería, un motor y una estructura mecánica, más o menos lo mismo que tiene el iPhone, que hasta tiene también un motor y todo.

Quizás el quiz de la cuestión, el menos en su opinión, reside en la conectividad y en cómo un vehículo puede conducirse de manera autónoma.

Vía | Bloomberg

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