14 febrero 2012 Industria

Un Grammy honorífico por méritos especiales otorgado a aquellas personas que, durante su carrera en la música, contribuyeron de manera significativa, más allá de la interpretación, dentro de la industria musical.

Eddie Cue, vice-presidente de Apple y máximo responsable de iTunes, el ala de Cupertino más en contacto con la música, fue el encargado de recoger el galardón que, antes que al co-fundador de Apple, le había sido otorgado a personalidades como Walt Disney, Thomas Edison o Les Paul.

En su discurso, Cue destacó la influencia que siempre había tenido la música en Steve Jobs, sobre todo en el caso de The Beatles o Bob Dylan y que esa influencia le había llevado a querer acercar la música, que tanto significaba para él, al resto del mundo y de la manera más innovadora posible. Ese afán terminó dando origen al iPod, allá por 2001.

Yo-Yo Ma, músico y amigo de Jobs, que había rechazado tocar en su boda, pero que sí lo hizo en su funeral, escribió un sentido homenaje a su amistad a través de los años en la página web de los premios:

“En este último año, nos vimos tres veces y en la primavera, Steve me pidió que tocara en su funeral. Yo le dije que aceptaba si él aceptaba decir unas palabras en el mío. No hace falta decir que al final Steve lo hizo a su manera… Como tantos otros, estaré eternamente agradecido a Steve por todas las cosas que hizo, por todo lo que significó, por las maravillosas herramientas que cambiaron mi manera de pensar, pero sobre todo, por su extraordinaria amistad.”

Vía | The Washington Post

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