
Aunque la mayoría de los comentarios que se suelen verter sobre los productos de Apple, una vez lanzados, se refieren a sus características internas o a las cosas que se pueden hacer o dejar de hacer con ellos, no conviene dejar de lado otros aspectos tan importantes o más, como es el caso del diseño externo.
Cuando estamos delante de un iPad o de un Mac, lo primero que nos entra por los ojos siempre es su aspecto. La pureza de sus líneas, cómo casa el vidrio con el aluminio anodizado o lo armonioso de sus dimensiones.
Sin embargo, en cuanto hablamos de ellos en un blog (ya seamos editores o lectores), solemos pasarlas por alto y comentar datos como la potencia del procesador o la calidad de la pantalla Retina.











