
La semana pasada os contábamos que Apple estaba haciendo esfuerzos denodados para interrumpir el proceso de demanda en el que varios usuarios acusaban a la compañía de recopilar datos privados a través de sus iPhones, sin el consentimiento explícito por su parte.
En su defensa, Apple alegaba que el motivo de semejante proceder era crear una base de datos sobre los puntos de conexión que rodeaban a los usuarios, para ayudarles a posicionarse rápida y eficientemente, en caso de que se realizase una futura petición de localización.
Los abogados de Cupertino intentaban detener el proceso asegurando que no existían pruebas concluyentes que demostrasen que los motivos que alegaban los demandantes fueran ciertos, pero ahora parece que ese argumento se les ha vuelto en contra.















