El tiempo no pasa en balde y mientras hablamos y especulamos sobre cómo será el iPhone 8 y nos frotamos las manos con los “chivatazos” que nos da el código imbuido dentro del Firmware del HomePod acerca de la cámara, el Otoño se acerca y la hoja de ruta de la nueva generación del smartphone de Apple sigue los plazos establecidos.
Una de las características más destacadas del próximo iPhone 8 será, sin duda, su pantalla OLED. Se trata de un rumor que venimos escuchando desde hace muchos meses. Para ello, Apple se ha visto obligada a contar con Samsung, ya que es el único fabricante que actualmente tiene la capacidad de producción suficiente.
Actualmente si estás buscando unos auriculares totalmente inalámbricos -sin ningún cable- las opciones que tienes en el mercado no son muchas. Los AirPods son, sin duda, la opción lógica por calidad y precio. Samsung vende actualmente los Gear IconX, pero con un precio inicial superior, por encima de los 200 euros, ofrecen tres veces menos autonomía de la batería que los AirPods.
Enemigos que se necesitan. O al menos eso parece querer decir el regreso de Samsung a la línea de producción de chips para la generación del iPhone del año que viene. Un regreso que supondría el fin de la hegemonía de la que goza actualmente Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSM), encargada tanto del A10 del iPhone 7 como del A11 del inminente iPhone 8.
A estas alturas del año, cuando faltan menos de 4 meses para que Apple presente la nueva generación del iPhone, ya disponemos de bastante información sobre lo que probablemente está por llegar. Si los rumores no se equivocan, Apple presentará una revisión de los actuales iPhone 7 y 7 Plus sin demasiados cambios y, además, este año tendremos también un nuevo iPhone de gama alta con pantalla OLED y prácticamente sin marcos que integrará algunas novedades tecnológicas exclusivas.
La competencia en el mercado de los smartphones es muy fuerte y la única manera de destacar sobre el resto es incluir nuevas características exclusivas que nadie más esté ofreciendo. Esto, lógicamente, incrementa el coste de los componentes del dispositivo y buen ejemplo de ello es el nuevo Samsung Galaxy S8.