25 marzo 2011 Opinión, OS X

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Un 24 de Marzo de 2001, Apple lanzaba la primera versión de escritorio de su sistema operativo OS X basado en las tecnologías UNIX heredadas de NeXT, la empresa que había fundado Steve Jobs cuando fue despedido de la compañía de la manzana y que sustituiría al hasta entonces Mac OS (sin X, que luego todos conoceríamos como Classic) que empezaba a acusar el paso del tiempo.

Sin embargo, ya a pesar de lo bien que pintó su beta (denominada Kodiak, la única vez que no se utilizó un felino para referirse al sistema operativo), cuando Mac OS X 10 (ya bautizada como Cheetah) vio la luz, no tuvo una buena acogida, acusándola de lenta, con pocas aplicaciones disponibles e incompleta.

Muchas voces aseguraban que el sistema no estaba preparado (los Kernell Panic eran muy habituales) para el gran público, pero le auguraron un rotundo éxito, en cuanto se solucionaran los problemas de juventud y la comunidad Macintosh empezara a trabajar sobre él.

Y no se equivocaron.

Mac OS X está construído sobre un núcleo Mach, con implementaciones UNIX (FreeBSD y NetBSD) que ya estaban presentes en NEXSTEP, el sistema operativo orientado a objetos que Steve Jobs había desarrollado para su nueva empresa NeXT. Una vez en Apple, el sistema NeXT (que en aquel entonces se llamaba OPENSTEP) fue seleccionado para ser la base del próximo sistema operativo de la compañía de Cupertino.

Uno de los cambios que más saltaba a la vista fue su interfaz Aqua (que perduró, con lavados de cara, hasta prácticamente la actualidad) que supuso un tremendo éxito, sobre todo por su amigabilidad y suavidad de uso, unidas a la multitarea preventiva y la memoria protegida (que no estaban en la etapa Classic) que lo fueron volviendo cada vez más y más estable. En esta interfaz se perdió la austeridad de los anteriores entornos y dio origen a la aparición del “semáforo” para manejar las diferentes ventanas y que es santo y seña del aspecto de OS X.

Con Aqua llegó también el Dock al Mac, donde podíamos agrupar y tener más a mano las principales aplicaciones del sistema y que, incluso a día de hoy, supone una opción casi ideal para interactuar cómodamente con el ordenador.

Aunque 10 años después todo ha cambiado mucho en el siempre vertiginoso mundo de la informática, casi todo estaba ya allí, cuando nació Mac OS X. Quizás las interfaces eran más toscas, el hardware menos exigente e Internet mucho más lento, pero todo lo que aportó MaC OS X sigue, mejorado, pulido y reinventado, con nosotros en pleno siglo XXI.

Aunque quizás Snow Leopard, la sexta versión, sea su canto de cisne. Un final como concepto y también como aspecto. Se seguirá llamando Mac OS X y tendrá nombre de felino, pero, no sé, me da la sensación de que todo va a ser realmente diferente. Más allá de un cambio de plataforma PPC a Intel.

Al fin y al cabo, todo cambia y en 10 años, toda una década, nadie puede decir que no ha cumplido con creces aquellas primeras expectativas. Al fin y al cabo, en mi experiencia y sin pecar de Fanboy (quienes me conozcan, saben lo lejos que estoy de ese concepto), es el mejor Sistema Operativo del mundo.

Aquel mismo año, unos meses después y coincidiendo con mi cumpleaños, Microsoft lanzaba Windows XP. Pero esa es otra historia…

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