23 septiembre 2015 Industria

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Paul Houle es un joven de 17 años de Cape Cod, Massachusetts que le debe (literalmente en esta ocasión) la vida al Apple Watch.

Mientras estaba jugando al football en su escuela de Tabor Academy, el adolescente empezó a sentir un fuerte dolor en el pecho cada vez que respiraba profundamente, además de notar como su corazón se disparaba más de lo normal mientras practicaba deporte y que se sirvió del smartwatch de Apple para determinar qué le estaba pasando.

Se había tomado un descanso, e incluso una siesta, pero su corazón seguía latiendo anormalmente rápido, tal y como pudo comprobar después de chequear su pulso (que superaba los 145 latidos por minuto) con los sensores del Apple Watch, decidió acudir al hospital, donde le informaron que estaba sufriendo un fallo generalizado de corazón, hígado y riñones.

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Estaba sufriendo de rhabdomyolysis, provocada tras un ejercicio intenso que provocó un filtrado excesivo de enzimas y proteínas directamente a la sangre a través de las células de los músculos y que, en algunos casos, conlleva estos fallos multiorgánicos.

Circunstancia que hubiera terminando siendo fatal para el chaval, pero que pudo tratarse a tiempo gracias a haber acudido al hospital, decidido por las lecturas obtenidas gracias al dispositivo de Apple porque, como reconoce el propio Houle, si no hubiera visto ese pulso anormal, jamás se hubiera decidido a acudir al hospital y lo hubiera dejado simplemente estar.

Cuando la historia salió a la luz, el propio CEO de la compañía de la manzana, Tim Cook, llamó personalmente al joven para ofrecerle un nuevo y flamante iPhone y una beca de verano para formar parte de los programas de Apple en Cupertino durante el próximo año.

Vía| Apple Insider

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