17 enero 2017 Hardware, Opinión

batteylow

Al final los usuarios vamos a empezar a pensar que es realmente culpa nuestra que las baterías de los últimos portátiles de Apple se alejen mucho de que aguanten lo que comenta la propia marca, y de lo que esperamos, a partir de lo que hemos visto hasta el momento.

No deja de ser curioso que en tan poco tiempo surjan tantas cosas que los usuarios tildamos de negativas, y que a su vez, todas apunten a la batería. Y  lo mejor de todo es que estas cosas que no nos gustan tienen toda la pinta de ser dedos acusadores para hacernos notar que la nefasta autonomía de los portátiles, no es porque haya algún problema en la batería; es que lo estamos usando mal.

Primero, Apple decidió que la percepción que tenemos acerca del consumo de la batería es equivocada, y la solución fue eliminar el indicador del tiempo restante. El problema surgió a raíz de que los early adopters de los nuevos MacBook comprobasen la duración de sus nuevos equipos, es decir, “para que no veas lo poco que te dura la batería, te quitamos el medidor porque tu percepción del tiempo está equivocada”. Hasta el momento, ningún usuario ha podido calcular si tiene tiempo de terminar el trabajo con un 3% de batería, pero sí ha tenido una referencia más exacta con 3 minutos de batería. Y ahora resulta que el concepto “tiempo” que nos daba el equipo en base a los procesos realizados en ese preciso momento, era percibido erróneamente por nuestra parte. Da igual que fuera aproximado o simplemente referencial, e incluso que nos pareciera correcto a sabiendas que no lo era. Estaba mal, y por eso nos lo han quitado.

Después, Consumer Reports no puso los nuevos equipos en la lista de los recomendados, debido a los inconsistentes resultados que dieron las baterías en su examen, pero posteriormente el sitio anunció que repetiría las pruebas, ya que estas mediciones se realizaron corriendo una versión del navegador Safari con un bug que, de paso, ya está de camino de arreglarse. Esto es, que  “lo estaba midiendo mal” aunque efectivamente, con un software con fallos. Sin embargo, atención al fallo, porque es capaz de tumbar la autonomía de la batería de un portátil y decantar la balanza de la recomendación o no de un equipo.

Y finalmente, el software de los portátiles llevará ahora un indicador de exceso de brillo en la pantalla, para que seamos conscientes de que si el equipo no tiene suficiente autonomía es porque “lo estamos usando mal”. No importa si necesitamos más brillo por las condiciones del entorno en momentos concretos. Lo estamos haciendo mal, y punto. Fuera y se acabó. Más vale que el medidor de brillo automático de los equipos está excelentemente calibrado, porque sería unas risas si el propio portátil sube el brillo de la pantalla a partir de las condiciones de trabajo y acto seguido, disparase el aviso de exceso de brillo. Aunque claro, muy probablemente el problema serían las condiciones de trabajo, no el equipo. Nadie se ha planteado que, tal vez, si los portátiles permiten “X” brillo es porque, oye, tal vez ese “X” es algo normal en algunos casos puntuales, porque si no, ¿para qué incluirlo?.

Son tres señales de que sobre las baterías, hay algo que no encaja. Bueno no. Tres señales de que hay algo que hacemos mal. Y es que, como esto de los portátiles es algo tan nuevo y los usuarios aparte de novatos en este menester, somos idiotas, las decisiones realmente importantes las deben tomar algunas empresas por nosotros. Todos estamos equivocados, menos Apple.

Como mínimo, hay que agradecer a la compañía que no va por la espalda y altera la parte del software que dice el porcentaje de batería que queda, y que podría, previa manipulación, indicar que queda un 99% de autonomía cuando en realidad está casi agotada. (Por eso a veces hay que calibrar las baterías, y no sólo de portátiles). Y efectivamente, la “generación iPad” lleva desde el minuto 1 trabajando sin ese medidor de tiempo de batería restante, y no, no se ha acabado el mundo. Pero el trato que la compañía está dando a todo lo que rodea a las baterías, da que pensar y mucho. Algunos ya hace días que venimos avisando de que el problema de las baterías no es el que nos pintan. Las baterías están durando todo lo que pueden durar en base a su tamaño, y en la mayoría de los casos no hay un problema de autonomía.

Y del problema real, derivan otros, y hay que buscarse la vida. Pero esto ya es harina de otro costal.

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