Reír por no llorar, no se a vosotros pero a mi este tipo de noticias me dan un poco de pena. Aunque también está claro que esta estrategia debe dar buenos resultados, porque si no esto no ocurriría una y otra vez. Esta claro que a día de hoy todas las compañías tecnológicas, incluso Apple, "toman prestadas" algunas ideas de la competencia para aplicarlas a sus propios productos, pero debería haber algún tipo de límite.
Sí, es verdad, Apple no está en su mejor momento en cuanto a las ventas del iPhone se refiere, solo basta con echar un vistazo a los resultados oficiales de los últimos dos o tres cuartos fiscales de la compañía. A tal punto que ya hay quien especula con los efectos que esta caída puede tener en las arcas y el prestigio de los de Cupertino.
Hay un par de cosas que parece que tenemos claras de la próxima generación del iPhone: que tendrá una pantalla OLED y que cambiará el actual diseño en materiales metálicos que caracteriza a toda la gama desde un tiempo a esta parte por una vuelta al cristal. Hoy podemos añadir un detalle más que, además, está muy relacionado con esto último.
No deja de ser curioso observar cómo se cambia el criterio cuando a uno le tocan el bolsillo. Cuando el dinero entra a espuertas, uno se puede permitir el lujo de dar la espalda a una de las más tradicionales actividades consumistas de su propio país. Pero cuando se llevan varios ejercicios fiscales con menos beneficios que antaño -y esto NO significa pérdidas- parece una buena acción el abrazar tan sanas costumbres.
El éxito logrado por Apple durante los últimos 20 años viene ligado, sin lugar a dudas, al extraordinario trabajo de diseño industrial desarrollado por Jony Ive durante todo este tiempo. Algunos de sus diseños forman parte ya de la historia y nunca serán olvidados, al haberse convertido en productos que marcaron una época. Este es el caso del iPod, algunos modelos del iMac o de la gama MacBook, y por supuesto del iPhone.
Quizás unas de las críticas que más se le hizo al nuevo MacBook Pro con Touch Bar fue su domesticación. Estar diseñado pensando más en el usuario medio que en el profesional al que hace referencia ese Pro y que le sacaría más provecho si no tuviera "capadas" algunas de sus capacidades, como, por ejemplo la memoria RAM.