23 noviembre 2016 Industria

Pre-Black-Friday-2016

No deja de ser curioso observar cómo se cambia el criterio cuando a uno le tocan el bolsillo. Cuando el dinero entra a espuertas, uno se puede permitir el lujo de dar la espalda a una de las más tradicionales actividades consumistas de su propio país. Pero cuando se llevan varios ejercicios fiscales con menos beneficios que antaño -y esto NO significa pérdidas- parece una buena acción el abrazar tan sanas costumbres.

El precio que se paga no sólo es el de un esfuerzo por parte de los empleados, sino del tener que soportar, tal vez, una molesta jornada laboral. Pero, poderoso caballero es Don Dinero…

El año pasado fue la responsable de tiendas y servicios retail de Apple la que respondió a su modo sobre el porqué Apple faltaba por segundo año a tan señalada fecha, diciendo que “si hay algo bueno para los trabajadores, también es bueno para el negocio”. Se sobreentendió que ese día en concreto implica una presión por parte de los trabajadores porque deben hacer su trabajo tan bien como siempre, pero a una marcha superior por el elevado tráfico de clientes que quieren aprovechar la oferta. Claro que hay que tener en cuenta que en navidades, días como el Black Friday, en el sentido de la cantidad de gente que se moverá por las tiendas, van a tener más de uno, por lo que esta explicación acerca de la presión es bastante discutible.

Sin embargo, este viernes 25 de noviembre Apple vuelve a celebrar el Black Friday después de encadenar varios ejercicios trimestrales por debajo de los récords de antaño, algunos de los cuales habían sido vaticinados por la propia compañía. A la vista está que esta mala racha está a punto de quedar atrás -aunque habrá que ver a costa de qué- pero parece que la empresa quiere empezar el nuevo año fiscal de la mejor manera posible: Regresando a las sanas costumbres que tantos beneficios le ha reportado en el pasado.

Claro que a nivel individual, no podemos evitar soltar más de un meh. Un meh, porque los descuentos de Apple siempre han sido moderados, siempre en productos que no son precisamente nuevos o últimos modelos, y a sabiendas que a menudo estos descuentos no alcanzan para adquirir ese accesorio que, fijaos, cada vez son “más obligatorios”. Pero si miramos en global lo que Apple puede rascar un día único, con la vista puesta en la mejor temporada de compras de todo el año que es la navidad, entenderemos que por muy pocos descuentos que la compañía realice, seguro que le sale más que rentable. Sino, de qué Apple hubiera vuelto al Black Friday después de 2 años de ausencia, más con una empresa la cual rompe moldes ahí donde mete mano, y raras veces rectifica.

En cualquier caso, bienvenida Apple de vuelta a las tradiciones.

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