11 abril 2016 Hardware, Opinión

tres Apple Watch

2016 no pinta demasiado bien para el Apple Watch. No es su culpa, vaya eso por delante, pero todo un referente en las previsiones del ecosistema de la manzana como es Ming-Chi Kuo, prevé que las cifras de ventas del smartwatch desciendan alrededor de un 25% respecto a las obtenidas el año pasado.

El analista de KGI se atreve a dar cifras y si en 2015 se vendieron más de 10,6 millones de dispositivos, este año cree que no superarán los siete millones y medio. No es que el público se haya cansado del concepto o no lo vea claro, la culpa es de las altas expectativas hacia el Apple Watch 2 y hacia todo lo que está por venir.

Me explico. Hay que decir que el mercado de los llamados wearables aún es un nicho que no está del todo bien definido. No está tan establecido como el de los smartphones o los ordenadores, para que entendáis a qué me refiero. Estos productos aún son nuevos para muchos de nosotros y no existe un patrón de usuario al respecto, así que las fluctuaciones arriba o abajo van a ser una constante hasta que por fin exista cierta costumbre.

También el propio Apple Watch tiene algo de culpa, aunque al principio de este artículo dijera lo contrario. No el dispositivo en sí, si no más bien sus aplicaciones. O la falta de una que marque la diferencia y por la que merezca realmente hacerse con él por el momento. Si a esto le sumamos que todavía depende demasiado del iPhone y que su batería no es precisamente para tirar cohetes, pues ya tenemos más motivos para este descenso de ventas.

Todo eso seguro que lo tienen bien claro en Apple, por lo que habrán tomado nota para la próxima generación del smartwatch que debería aparecer antes del próximo otoño, más o menos cuando lo haga el iPhone 7, mejorando todas las cosas que echamos de menos e incluso quizás con un diseño ligeramente distinto.

Vía| MacRumors

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