22 abril 2016 Industria, Opinión

iPhone-caro

Más allá de los motivos estéticos y diferenciadores, que dicho sea de paso, les separa en mucho de la competencia, hay un motivo de mucho peso por el que Apple podría cambiar la materia prima de la carcasa del iPhone, como se ha rumoreado recientemente.

Y es que la compañía encontró, puede que sin saberlo, un chollo en cierto modelo de terminal en el que debemos centrarnos si queremos comprender porqué quiere abandonar el aluminio. Ese terminal fue el iPhone 3G, y el filón llegó con el iPhone 4.

Para Apple, y para cualquier compañía, un usuario que pasa por la tienda y se compra un iPhone cada 2 años -con mucha suerte- no es rentable. Así que hay que maximizar la inversión, no sólo obligando a saltar a un espacio de almacenamiento enorme si el modelo más básico ya se nos queda corto de entrada, sino con otros productos y servicios que tarde o temprano tendremos que probar. Llamémosle funda, App Store, cable de carga que se ha roto -otra vez-, programa de sustitución, etc. Pero tampoco compramos esto cada día, como quien compra una barra de pan, ergo, tampoco es rentable.

Aparte de los que se las ingeniaron para traer a España el iPhone original, el iPhone 3G trajo consigo algo que no afloraría en la superficie hasta varios meses después de su uso. Se agrietaba. El quita y pon continuo de lo auriculares provocaba grietas justo en el agujero de la carcasa que abría paso al conector del terminal. Claro que quien no pertenecía a este grupo de suertudos tenía el terminal totalmente desquebrajado fruto de una caída. Por aquel entonces no estaba demasiado extendido el servicio tecnico del terminal -no existían Apple Store en España- y los resellers no tenían ni herramientas, ni procedimiento. Aunque sí; había mercados alternativos con una basta suerte de carcasas tuneadas, abriendo un mercado que Apple no supo ver. Pero con el iPhone 4, la cosa ya era muy diferente.

El principal motivo por el que un iPhone va a un servicio tecnico, es porque el cristal está roto. El iPhone 4 trajo un montón de trabajo a Apple a través de sus servicios técnicos. Las partes frontal y trasera eran de un cristal duro, pero se rompía si el terminal se caía impactando por la esquina, porque al doblarse el lateral de aluminio, hacía estallar el cristal. Los servicios técnicos oficiales se hincharon a cambiar partes traseras, frontales, y ambas. Por muy caro que fuera -hablamos de 100 Euros de media por parte- siempre era más económico que comprar un iPhone nuevo. Y ahí está el filón.

Apple siempre se ha caracterizado por ser el primero en usar ciertos materiales, y su competencia le ha seguido. Ahora ocurren dos cosas. La primera, que todo el mundo fabrica terminales de aluminio. Y la segunda, mucho más importante para los accionistas y las arcas de la empresa, es que el iPhone está casi estancado en ventas. Si el teléfono no va a venderse tanto, tendencia que parece que no va a a ser pasajera, hay que amortizar lo que se pueda todo el universo que gira alrededor del iPhone, porque no dejan de ser desembolsos para el iPhone. Si además al terminal empezamos a darle formas curvas para intentar rizar el rizo de la diferenciación, los servicios técnicos pueden estar frotándose las manos porque trabajo, no les va a faltar.

Sólo hace falta calcular una cosa muy sencilla para entender lo que se nos viene encima. Compramos el iPhone una vez. Pero varias veces fundas, cables, App Store… y servicios técnicos, si nos acompaña la mala suerte.

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