5 abril 2016 Industria, iOS, Opinión, Seguridad

iOS-bloqueado

El hecho de que el FBI, aquella agencia que se dice que sólo se la recuerda cuando fracasa, pero que sus éxitos siempre son secretos, se vanaglorie de que ha desbloqueado el iPhone de San Bernardino sin necesitar a Apple, debe ser tomado como una estupenda noticia para todos los usuarios que estamos dentro de los márgenes de la ley.

Esto es así porque el FBI, probablemente sin quererlo, ha dejado en evidencia a Apple y le ha quitado algo que le es más preciado que sus cuentas de resultados: El control de sus dispositivos.

En una carta abierta dirigida a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad de Estados Unidos, a las que presta su colaboración en plan tranquilos, que ya sabemos cómo hacerlo, el FBI explica que siempre que le sea posible -y eso incluye teóricamente no pasar por encima de la ley- desbloqueará todos los iPhones que pueda. Lo más probable es que en Apple la misiva no haya sentado demasiado bien, porque supone que el FBI advierte que va a hacer lo que crea conveniente quitándole el control a Apple, y accediendo a información personal “protegida” dentro de los aparatos cuando sea necesario. Y eso es bueno.

Es bueno, porque Apple siempre ha hecho gala de la seguridad de iOS y ahora se ha demostrado que cualquiera puede saltarse esa seguridad. Y no es que este hecho haya quedado patente en petit comité; es que se ha enterado todo el mundo, y apuesto a que en Cupertino esto no gusta. O peor aún: Ha quedado patente que quien no sabe hacerlo ya se buscará la vida para que otros se la salten por él a golpe de talonario, porque ya no sería la primera vez. Y como (de momento) todos los iPhones del catálogo de Apple usan el mismo sistema operativo, al igual que la mayoría de usuarios con un iPhone 6 o superior, significa que todos estamos expuestos.

A sabiendas que en la mayoría de los casos ninguno de los usuarios del iPhone está en la mira del FBI, a Apple la situación debe preocuparle, porque ha perdido el control sobre el cómo, quién y porqué accede a sus dispositivos. Así que la única salida que tiene es mejorar la seguridad de iOS hasta límites enfermizos para evitar que nadie hurgue donde no debe. Pero además, para evitar que las autoridades les obliguen a ayudarles cuando el sistema sea inviolable, es deshacerse de todo método, clave o forma de acceder a datos ajenos.

En este sentido habría que ver hasta qué punto Apple tiene la responsabilidad de custodiar la última posibilidad de recuperación de los datos de los usuarios aunque no pueda acceder a ellos, sin contar con el hecho de que cuando el sistema sea inviolable, será de uso común para esa minoría terrorista que tanto daño está haciendo en todos los rincones del mundo.

Tengo muy claro que Apple, en toda esta historia, no se ha equivocado cuando afirma que hay que entablar un debate acerca de este asunto para evitar males futuros.

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