11 julio 2016 Industria

Courtney Castor

Apple es una compañía que siempre ha realizado grandes esfuerzos en mejorar la accesibilidad de sus dispositivos y sus Sistemas Operativos, para que todos los usuarios puedan utilizarlos sin que ninguna discapacidad les impida poder utilizar un iPhone, un iPad o un Mac en su día a día, como ya hemos podido comprobar en más de una ocasión.

Un ejemplo más de lo que os acabamos de contar es la historia de una joven ingeniera de tan solo 22 años llamada Jordyn Castor y que es una de las integrantes más importantes de la división de accesibilidad de Apple. Una historia que alcanza su dato cumbre si mencionamos que Jordyn es ciega de nacimiento.

Su ceguera fue derivada de su nacimiento prematuro. Jordyn era tan diminuta que su abuelo decía que cabía perfectamente en la palma de su mano y su pronóstico tan reservado que los médicos prepararon a su familia para lo peor. Castor les llevó la contraria y logró sobrevivir a las predicciones iniciales, haciéndose más y más fuerte conforme pasaban las semanas.

Su ceguera no le impidió ni mucho menos licenciarse en la Universidad de Michigan State y su primer contacto con Apple fue en una feria de trabajo en Minneapolis, allá por 2015, donde tuvo la oportunidad de tener contacto con gente de la compañía y poder hablar de la importancia que la accesibilidad del iPad que le habían regalado por su 17º cumpleaños había tenido a la hora de poder utilizarlo, algo que no había podido disfrutar con otros dispositivos.

La pasión desplegada no dejó indiferentes a los de la compañía de la manzana y enseguida la ficharon como becaria especialista en el soporte VoiceOver y nada más acabar esa tarea, consiguió un trabajo como ingeniero en el equipo de diseño y calidad del área de accesibilidad, donde ha despuntado hasta convertirse en una pieza fundamental dentro del mismo.

Concretamente, Castor es uno de los cerebros encargados de hacer más accesible la plataforma de inicio a la programación Swift Playgrounds a los niños ciegos, inspirada por las necesidades que le trasladaron los padres de estos niños, frustrados por su complicado acceso al mundo de la programación.

Vía | Mashable

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