16 marzo 2016 Industria

 

iPhoneChina

El Departamento de Justicia sigue intentando socavar a Apple en la pugna para que la empresa obedezca la orden judicial que le insta a colaborar con el FBI para acceder a la información de uno de los terroristas del atentando de San Bernardino, algo a lo que no acceden en Cupertino, porque parece ser que la organización gubernamental quiere acceso permanente a cualquier iPhone mediante una puerta trasera en iOS.

En el último intercambio de impresiones, la justicia ha apuntado a un posible precedente en forma de algo que muchos pensamos, y es en la posibilidad de que Apple se haya “amoldado” a las exigencias del gobierno chino, a cambio de permitir su entrada en dicho mercado, que ahora mismo es uno de sus principales objetivos. El gobierno estadounidense ha sido sutil pero preciso, y Apple ha sido bastante más claro en este sentido.

El Departamento de Justicia ahora usa el argumento de Apple, que dice que una puerta trasera en el iPhone provocaría solicitudes similares por parte de otros gobiernos, y dice que la empresa de la manzana ya se ha “amoldado” en este sentido en China.

Citando artículo de prensa, recordaba que Apple modificó los iPhones a la venta en la parte continental de dicho país para adaptarse a un estándar inalámbrico requerido por el gobierno chino, así como la construcción de centros de almacenamientos de datos de iCloud dentro del país. Estos datos, según la compañía, están cifrados -por lo que quien los aloja no tiene acceso a ellos-, y son una parte de una infraestructura para mejorar la comunicación entre los servicios y los clientes por un simple motivo de proximidad.

En este sentido, Apple reconoce que respondió a las demandas del gobierno chino para obtener información 4398 dispositivos en los primeros 6 meses de 2015, pero que eso no tiene nada que ver con la creación de una puerta trasera que es lo que se solicita la justicia de Estados Unidos.

En esta línea se reafirmaba sobre lo que lleva sosteniendo desde que inició la trifulca: Que nunca ha creado ninguna puerta trasera para nadie en iOS, y que no ha cambiado la forma en la que se almacenan los datos en el iPhone o en iCloud para facilitarle el acceso a ningún gobierno. Aquí se incluye la cesión del código fuente, algo que ya se ha visto como una amenaza plausible en la primera -de momento- subida de tono del FBI en este sentido.

Vía | Re/Code

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