6 marzo 2014 Opinión

iTax

La eterna polémica sobre la ingeniería fiscal que Apple emplea fuera de los Estados Unidos, aprovechando esa especie de paraíso que parece ser Irlanda, vuelve ahora a poner a Apple bajo sospecha en otra isla.

Un diario australiano ha sacado a la luz la evidencia de que Apple podría haberse beneficiado de un plan que permitiría a la compañía de la manzana mover más de 9.000 millones de dólares (unos 6.500 millones de Euros) en beneficios obtenidos en territorio Aussie a Irlanda.

Merced a esta estrategia, Apple habría declarado en el país apenas 200 millones de dólares en impuestos durante los últimos 10 años, una cantidad ridícula si volvemos a echar la vista atrás sobre los enormes beneficios que ha generado.

¿Y cómo es eso posible?

Pues es tan aparentemente sencillo a la vez que impune, que asusta.

Apple ha creado una compañía llamada Apple Sales International cuya sede se encuentra en la República de Irlanda y cuyos beneficios contribuyen notablemente a incrementar el presupuesto destinado al departamento de Investigación y desarrollo en Cupertino.

Como consecuencia, Apple Sales International posee una parte de la propiedad intelectual de los productos de Apple en sí, lo que le concede un derecho legal a beneficiarse de las inversiones referidas a dichos productos. La mayoría de los beneficios por las ventas internacionales de la compañía van dirigidos en su totalidad a Apple Sales International bajo precisamente el pretexto de licencias sobre la propiedad intelectual de los productos vendidos.

Unos beneficios que, como os decíamos al principio de este artículo, ha ascendido en Australia a unos 8.900 millones de dólares en apenas una década.

Con esta estrategia, al declarar menos beneficios en el país, Apple Australia también consigue pagar menos impuestos y dejar en manos de nuevo de Apple Sales International la aportación económica de mayor calado a las arcas de Cupertino.

Vale que no hay nada, en principio, supuestamente ilegal en todo este procedimiento, como se han apresurado a explicar las propias autoridades australianas y es verdad que es una práctica bastante habitual en muchas compañías multinacionales, en la búsqueda eterna por minimizar los gastos en tasas e impuestos, pero para una compañía que se jacta de ser más que una simple empresa y casi un ejemplo a seguir, quizás debería comportarse de otra manera. Sobre todo en estos tiempos de crisis tan complicados para todos nosotros.

Vía | Australian Financial Review

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  1. Bitacoras.com 6 marzo 2014

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