Cuando hablamos de navegadores, sobre todo en la plataforma Mac, casi siempre solemos referirnos primero a Safari y luego a Chrome o quizás a Firefox, pero solemos dejarnos en el tintero (digital) al navegador de Opera Software. Una opción rápida, ligera y que siempre suele dejar un buen sabor de boca entre sus usuarios.
No me cansaré de repetir que Apple es muy celosa del control a cualquier precio sobre todo lo que hace, y lo que hacen sus socios, como base para cosechar los éxitos que la avalan. Este afán de control es precisamente lo que no ha conseguido respecto al proyecto Titán y las negociaciones con Daimler y BMW que los de Cupertino tenían en este sentido. Pero los socios de Apple en el ya-no-tan-secreto proyecto, tampoco lo han conseguido.
Apple ya anunció oficialmente las fechas en las que tendrá lugar la Conferencia Mundial de Desarrolladores el próximo mes de junio. Y será allí, cuando Apple nos muestre por vez primera todas las novedades que nos tiene preparadas en lo que a software se refiere. iOS 10 ocupará seguro buena parte de la atención, introduciendo nuevas características y mejoras que nos permitan sacar más partido de los nuevos iPhones, y también, del iPad Pro.
La App Store es, sin duda, uno de los mayores éxitos de Apple. Tanto es así que desde su lanzamiento, haya por 2008, todas las demás compañías quisieron tiener su propia tienda de aplicaciones y, a día de hoy, prácticamente cualquier dispositivo, desde smartphones, a consolas de videojuegos o SmartTVs cuenta con su propia tienda de aplicaciones.
Apple Pay surgió un poco de sorpresa en su momento, para qué engañarnos, acostumbrados a los dispositivos electrónicos o a Software relacionado, que se decidiese a crear su propio servicio de pago NFC parecía una apuesta quizás un poco arriesgada, pero al final ha acabado por convertirse en un éxito.
Sin lugar a dudas, el centro de la disputa entre Apple y el Gobierno de los Estados Unidos acerca de la necesidad de acceder al contenido del iPhone 5c propiedad del causante del atentado de la localidad californiana de San Bernardino era que los datos allí almacenados podían ser decisivos en investigaciones contra el terrorismo.