12 agosto 2016 Industria

Ya ha pasado un tiempo desde que Apple presentase los resultados del anterior cuarto fiscal, pero aún colean las cifras a la baja de las ventas del iPhone. Unos resultados que afectaron seguramente a los planes futuros de la compañía, pero cuya onda expansiva también dejó tocados a muchos de los miembros del ecosistema de la marca de la manzana.

Entre esos afectados por las malas cifras se encuentra Foxconn, el fabricante de componentes para Apple por excelencia, que también muestra una tendencia a la baja en sus beneficios, que decaen en ese mismo trimestre aciago para Apple más de un 31%.

En ese cuarto, Foxconn ha acumulado unas ganancias de 17.700 millones de Nuevos Dólares Taiwaneses, la divisa local, considerablemente menos que los 25.700 del mismo período del año anterior e incluso por debajo de lo esperado, ya que en la empresa contaban con unos beneficios de 23.900 millones de Nuevos Dólares Taiwaneses.

Un descenso en el que, como decíamos al principio del artículo, tiene mucho que ver el descenso en las ventas de los productos de Apple, un descenso que ni el éxito del iPhone SE ha sido capaz de paliar y que, para qué engañarnos, no tiene mucha pinta de que vayan a remontar con el iPhone 7.

Pero a lo que no ha afectado en absoluto es a la relación entre ambas compañías, que seguirán colaborando como hasta ahora, ya no en la fabricación de la generación del iPhone que está próximo a ver la luz, si no con la vista puesta también en el modelo del año que viene, rentabilizando la compra de la japonesa Sharp para desarrollar las pantallas OLED que llevará el modelo con el que Apple celebrará el décimo aniversario de su famosísimo smartphone.

Sin embargo, y pese a que desde Cupertino insisten en no dejarse llevar por el pesimismo, alabando las bondades de iOS 10 e incluso del iPhone 7, pese a que otros implicados en el proceso de fabricación del dispositivo, como Japan Display o TSM sí que han manifestado estar preocupado por que las cifras de beneficios apunten a la baja de nuevo.

Vía| The Wall Street Journal

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