14 noviembre 2016 Industria

Trump Apple China

La llegada de Donald Trump y su maleta de posibles medidas a aplicar que el futuro presidente ha ido dejando caer a lo largo de su campaña electoral sigue causando efecto en lo que a Apple, uno de los objetivos del Republicano, se refiere.

Si antes os hablábamos del mensaje de Tim Cook a sus empleados, explicando la postura de la compañía ante la nueva administración, ahora es el turno de los mercados exteriores y su reacción a las políticas de aranceles de Trump, en particular de China, que se enfrenta con unos aranceles excesivos a sus exportaciones a EE.UU y que ha fomentado que las relaciones entre ambos países estén más tensas que nunca.

Trump ha amenazado con lastrar a los productos fabricados en China hasta con un 45% en tasas de impuestos para beneficiar a las industrias nacionales y ha acusado al gigante asiático de manipular el sistema monetario internacional. Unas calificaciones que han afectado de manera negativa a a reputación de China a nivel global y que ya habría despertado las primeras reacciones en el país.

Las primeras represalias llegarían en industrias como a aeronáutica, la automovilística o, que es lo que más nos importa en este blog, la industria de los smartphone, que se convertiría en uno de los blancos que pagar a EE.UU con su misma moneda si Trump y su administración deciden llevar a cabo esas promesas de campaña.

En lo que a Apple se refiere, China podría decidir a recortar seriamente las ventas del iPhone en el país, una medida que perjudicaría muy seriamente la estrategia de la manzana, que recientemente había anunciado la inauguración de un nuevo Centro de Investigación y Desarrollo y que buscaba convertir al mercado local en una de las piezas fundamentales de su expansión global.

Unas medidas que además incluirían decisiones como sustituir a Boeing por Airbus como proveedor de aviones para las compañías chinas e incluso limitar el numero de estudiantes chinos en Estados Unidos, pero quizás estas amenazas se queden únicamente en eso, en amenazas, ya que el perfil de Trump parece haberse calmado un poco tras su victoria.

Vía| The Guardian

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