La parte positiva y la negativa de que Facebook cambie el nombre a Instagram y WhatsApp

La parte positiva y la negativa de que Facebook cambie el nombre a Instagram y WhatsApp

Escrito por: Carlos Villar    8 agosto 2019     Sin comentarios     2 minutos

El posible cambio de nombre de dos plataformas tan populares podría traer consigo una serie de consecuencias positivas y no tan positivas.

Esta semana se conocía la noticia de que las mentes pensantes de Facebook estaban pensando cambiar el nombre a las otras dos aplicaciones estrella propiedad del gigante de las redes sociales. De llevarse a cabo el movimiento, tanto WhatsApp como Instagram verían alterada su nomenclatura actual para dejar bien claro a sus usuarios actuales y potenciales que forman parte del conglomerado ideado por Mark Zuckerberg.

La propuesta final más probable sería que ambas plataformas empezaran a denominarse Instagram from Facebook y Whatsapp from Facebook, a la espera de versiones definitivas en lengua hispana, siguiendo la tendencia ya iniciada con la red empresarial Workplace, recientemente bautizada como Workplace from Facebook. Y nosotros nos preguntamos: ¿A qué viene de repente este cambio? ¿Va a ser una buena idea o un patinazo?

Lo primero es lo primero. ¿A qué viene este cambio, así, de repente?

Bueno, en opinión de los expertos de la compañía, Facebook no estaría recibiendo de cara al público el reconocimiento que creen merecer como actuales propietarios de WhatsApp e Instagram y creen que añadiendo el nombre de la Red Social a la de ambas plataformas mejorará el branding y se comunicará de manera más clara y diáfana los productos y los servicios que forman parte de Facebook en su conjunto.

Branding Facebook2

Esta es la parte positiva más visible del cambio. Unir los nombres de referentes en el mercado, sean o no de un mismo sector, suele ayudar a reforzar las marcas y potenciar su valor publicitario a ojos del usuario o consumidor. Basta con mirar a nuestro alrededor para comprobar las uniones más o menos verosímiles en estadios de fútbol, salas de conciertos e incluso en estaciones de Metro.

Pero todo movimiento de este calibre tiene también su parte más arriesgada y menos positiva. Por ejemplo, que Whatsapp e Instagram aún no compartiesen nombre con Facebook evitó en buena medida que los escándalos en los que se ha visto envuelta la Red Social les salpicasen.

¿Será pues una buena idea o una losa para el servicio de mensajería y la plataforma social? Pues sólo el tiempo lo dirá…


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