9 enero 2018 Industria

iPhone 6s Francia

La Direction générale de la concurrence, de la consommation et de la répression des fraudes (DGCCRF) es un grupo especializado en el fraude al consumo que depende directamente del ministerio de economía del Gobierno de la República Francesa que ha puesto sus ojos sobre la política de Apple en este sector.

A mediados de la semana pasada, el organismo decidió iniciar una investigación preliminar sobre un supuesto engaño por parte de la compañía y una obsolescencia programada establecida como base en la fabricación de sus productos.

Dicha investigación se habría iniciado a raíz del reconocimiento por parte de Apple de que ralentiza de manera intencionada el rendimiento de sus iPhone más veteranos en el mercado para evitar apagados no deseados en momentos de alta exigencia energética debido a la degradación que experimentarían sus baterías a esas alturas de vida.

Apple aprovecharía su sistema de gestión de energía estrenando con el lanzamiento de iOS 10.2.1, creado específicamente para evitar esos apagones inesperados, comportamiento descubierto en los iPhone 6s, pero evitó dejar claro a los usuarios que eso era debido al deterioro de la batería ni tampoco informó adecuadamente que eso podría derivar en esos “bajones” ocasionales en el rendimiento de los dispositivos que ahora estamos descubriendo.

iFixitiPhone7battery

Aunque ha tardado, Apple se ha disculpado por su comunicación imprecisa y ha instaurado una nueva política que permite a los usuarios de los modelos afectados (iPhone 6, iPhone 6 Plus, iPhone 6s, iPhone 6s Plus, iPhone 7, iPhone 7 Plus y iPhone SE) sustituir sus baterías pagando 29 Euros. Un cambio que asegura que el terminal recupere su pleno funcionamiento.

Pese a todo este movimiento, Apple ya se ha enfrentado a alguna demanda sobre este asunto de usuarios descontentos tanto con la política de obsolescencia programada como con la actitud de la compañía al respecto. Por ejemplo, en la propia Francia, antes de la investigación de la que os estamos informando, se ha emitido una demanda por parte de un colectivo de consumidores unidos bajo el lema HOP, que traducido viene a ser a ser algo así como Detengamos la Obsolescencia Programada.

Pero la investigación por parte de la DGCCRF supone una amenaza aún mayor para la marca de la manzana ya que, además de los quebraderos de cabeza en los juzgados, de ser encontrada culpable finalmente de las alegaciones, podría enfrentarse a una multa de hasta el 5% de sus beneficios anuales en el país galo.

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