La solicitud fue entregada en las oficinas del OHIM, la Oficina de la Unión Europea de Armonización del Mercado Interior y es tan clara como que "Apple afirma que el diseño del iPad es exclusivamente suyo, pero el diseño ya existía mucho antes que el iPad". No es casualidad que Samsung haya acudido directamente a este organismo no sólo porque puede terminar de un plumazo con las prohibiciones de venta que tiene ya en algunos países europeos, sino porque es ahí donde Apple presentó hace años varios esquemas que demostrarían que el diseño del iPad es suyo.
A pesar de la gran pieza de software que es iTunes, la aplicación no ofrece algunas características que no vendría nada mal tener, como es el caso de opciones para organizar automáticamente la biblioteca musical o las listas. De hecho, uno de los problemas que más tienen los usuarios es el de contar con varias canciones repetidas dentro de su biblioteca, y si bien el mismo iTunes puede ubicar los archivos repetidos, éste no ofrece opciones para lidiar con ello.
No puedo evitar recordar que en cierto momento, los usuarios de iPhone se quejaron de que habían pagado un precio por el aparato para que muy poco después, Apple les devaluara el valor del equipo porque lanzaba uno nuevo. Parece que en Cupertino han aprendido de la lección, y ahora Apple reembolsa hasta 200 dólares por la devolución de un iPhone 4 ya usado, dependiendo de las condiciones en las que se encuentre.
Hay una tradición en la blogosfera que "manda" que hay que valorar cada keynote. En este caso además de una valoración es un "avisamos de que sería así" pero además, provoca desconcierto que ahora mismo, después de la keynote, haya una corriente creciente de usuarios que estén enfadados con Apple. Tienen doble trabajo: enfadarse primero y desenfadarse después porque las razones de Apple, aparte de que va a seguir haciendo lo que le venga en gana y crea conveniente, mantiene una lógica y un patrón de comportamiento que se repite desde hace años, literalmente.
Durante la keynote de ayer apuntamos que estamos ante una nueva forma de comunicarnos con las máquinas gracias a Sir, un asistente personal que más allá de entender funciones concretas articuladas por voz, puede responder también mediante voz como si nos estuviera entendiendo; de hecho en cierto modo nos entiende y casi se podría decir que puede seguir hilos conversacionales.