
El proceso de fabricación del iPhone 5 ha traído de cabeza a Apple prácticamente desde su lanzamiento al público.
Si el asunto de los arañazos que se producían incluso sin haberlo llegado prácticamente a sacar de la caja por vez primera desembocó en una huelga de los empleados de Foxconn, la acumulación de problemas, retrasos y controles exhaustivos en la cadena de producción llevó a la manufacturera china a reconocer que el teléfono de Apple era el dispositivo más complicado de montar que había pasado por sus fábricas.
A tal punto existen estas complicaciones, que Apple podría haber devuelto a Foxconn entre 5 y 8 millones de iPhones a Foxconn a causa de algún defecto de fabricación o problema relacionado con la calidad final del producto.


















