Hablábamos antes de un estilo de hacer campañas de publicidad, el de Samsung, centrado en compararse con su competencia y vamos a hacerlo ahora de otro, el de Apple, que si bien hacía lo mismo en la época en la que se peleaba a brazo partido contra Microsoft, ahora opta por limitarse a potenciar las bondades de sus propios productos.
Samsung y Apple se quieren y se odian a partes iguales, per la verdad es que se necesitan. Más el primero al segundo que al revés, es cierto, y además por diferentes motivos, pero el caso es que es complicado entender la tecnología de consumo actual sin ambas compañías, ¿verdad?