Si tenemos un altavoz inteligente ¿Deberíamos advertir a quienes nos visiten que pueden ser grabados?

Si tenemos un altavoz inteligente ¿Deberíamos advertir a quienes nos visiten que pueden ser grabados?

Escrito por: Carlos Villar    19 octubre 2019     Sin comentarios     2 minutos

Quizás nosotros seamos conscientes de lo que pasa por tener un HomePod o cualquier otro altavoz inteligente en casa, pero ¿Qué pasa cuando tenemos invitados? ¿Debemos advertirles de que lo que digan podría ser grabado?

Cuando los altavoces inteligentes, como el HomePod de Apple, empezaron a popularizarse en nuestros hogares, casi todos prestamos atención a todas las facilidades que iban a aportar a nuestra vida. Controlar las apps con la voz, escuchar nuestra música favorita, acceder a la información que necesitásemos. Un sinfín de ventajas que aumentaban el atractivo de estos dispositivos, pero quizás no lo hicimos de igual manera en otros aspectos.

Para que funcionen correctamente, sabemos que nos escuchan. Lo sabemos y contamos con ello, pero, ¿Qué pasa con los invitados que nos vengan a visitar? ¿Debemos avisarles previamente de que tenemos un altavoz inteligente activo y que todo lo que digan podría ser grabado?

En una entrevista para la BBC, Rick Osterloh, nada más y nada menos que el máximo responsable de la división de dispositivos de Google, respondía a esta pregunta confirmando que es algo que él siempre hace cuando alguien entra en su casa. En su opinión, es muy importante para este tipo de tecnología pensar en todos sus usuarios y considerar todas las partes interesadas que podrían estar en las proximidades. Tanto es así, que probablemente los propios productos deberían indicarlo.

En teoría, el HomePod y otros de su clase, como el Google Nest o el Amazon Echo sólo se deberían activar si detectan una orden específica (el típico Oye, Siri). Sin embargo, tras descubrirse que los asistentes de voz de las grandes compañías, Apple incluida, tenían equipos destinados únicamente a escuchar de manera habitual conversaciones aleatorias, se empezó a temer por la privacidad real de sus usuarios.

Porque ya no sólo se respondía a las órdenes de activación, si no que se analizaban conversaciones sin conocimiento de esos usuarios, incluyendo situaciones donde se los podía escuchar cantando, manteniendo conversaciones, manteniendo relaciones sexuales e incluso en situaciones que podían considerarse hasta delictivas.

Apple ya ha asegurado que ha detenido estas prácticas y tomado las medidas necesarias, pero yo, al igual que el señor Osterloh, creo que no estaría de más avisar a nuestros invitados de que nuestro altavoz inteligente podría grabar lo que dicen. Y que nos avisaran también a nosotros, claro.


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