La conectividad es una de las necesidades más relevantes que debe cumplir un ordenador. No sólo a nivel de conexión a Internet, si no también con todo tipo de periféricos y prácticamente eliminadas las unidades ópticas, los puertos de nuestros equipos son, valga la redundancia, el puerto de unión con el exterior, bien para importar datos, como para exportarlos. En el caso de los Mac actuales, estas conexiones se realizan a través de los puertos Thunderbolt o de los puertos USB-C compatibles con esa tecnología.
Suponemos que las restricciones ocasionadas por la pandemia del COVID-19 han tenido que ver en la decisión por parte de Apple de que las últimas actualizaciones de sus productos se hayan hecho de una manera más bien discreta, pero lo cierto es que aunque tampoco es que esperásemos algún evento como el que siempre protagoniza cada nuevo iPhone, lo cierto es que hubieran pasado desapercibidas si no les hubiéramos prestado atención.
La necesidad de confinarnos en nuestras casas y tratar en la medida de lo posible de minimizar salir al exterior, descubrió para muchos la versatilidad del teletrabajo. En muchos países, como España, el tema presencial en el trabajo ha sido tradicionalmente importante, pero creo que estas semanas han contribuido a cambiar ese concepto y quizás de ahora en adelante se valore lo productivo que se puede ser desde casa, en lugar de estar siempre en la oficina.
La última vez que hablamos de Zoom, decíamos que siempre que nos referíamos a la plataforma de videollamadas era para dar una nueva mala noticia, casi siempre haciendo referencia a sus escasas medidas de seguridad y privacidad que la colocaban en el centro de todas las críticas especializadas, a pesar de haberse convertido en todo un éxito para los usuarios durante el confinamiento por culpa del Coronavirus.
No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero a mí me resulta bastante chocante que en pleno 2020, con más de trece versiones del Sistema Operativo en el mercado y tanta tecnología aplicada a la seguridad de nuestros dispositivos móviles, exista un simple mensaje de texto que sea capaz de bloquear un aparato tan complejo como un smartphone.
A pesar del indudable éxito que ha tenido como herramienta de comunicación durante este confinamiento a causa del Coronavirus, superando incluso a Skype, Zoom se ha convertido también en un objetivo para hackers y ciberdelincuentes, que encuentran en la popular plataforma de videollamadas una tentación muy golosa para sus actividades.
La app de videollamadas Zoom, pese a su desorbitado crecimiento y popularidad durante esta época de confinamiento a causa del Coronavirus, sigue experimentando casi un varapalo a la misma altura a causa esta vez de las brechas de seguridad que siguen afectando a la plataforma.
Una de las consecuencias derivadas de la pandemia del COVID-19 es el confinamiento en nuestros hogares para la enorme mayoría de las personas cuyos trabajos no son considerados como esenciales por los gobiernos. Este confinamiento supone un alejamiento físico de nuestros amigos, compañeros e incluso de nuestra familia, pero eso no supone necesariamente que perdamos el contacto con ellos.