Hace unas semanas, Google reconocía haber contratado a técnicos especializados en el lenguaje para escuchar y analizar un pequeño porcentaje de las conversaciones entre sus usuarios y el asistente virtual de la compañía. Hablan de propósitos nada amenazantes y enfocados a ofrecer publicidad personalizada, pero los hechos están ahí: nos escuchan sin nuestro permiso, incluso en nuestras situaciones más personales.
No podemos negar que FaceApp ha sido un éxito. Quizás efímero, a lo mejor polémico, pero éxito al fin y al cabo. Un éxito incontestable. Quien más y quien menos a lo largo de todo el mundo se ha descargado la aplicación para comprobar cómo se vería si fuera del sexo contrario o con unos cuantos años encima.
De nuevo la seguridad vuelve a protagonizar un artículo. Más bien diríamos que la falta de ella. Un tema que se está convirtiendo por derecho propio en uno de los asuntos más relevantes del mundo tecnológico actual y al que quizás no todo el mundo otorga la relevancia que se merece, teniendo en cuenta de que son nuestros datos los que pueden acabar en manos de cualquiera.
Seguro que todos conocemos ya a estas alturas qué es FaceApp. Es más, apostaría a que la mayoría de los que estáis leyendo este artículo habéis probado cómo os veríais dentro de muchos años gracias a ese filtro que nos hace viejos al instante. Sin duda es una aplicación interesante y divertida, pero si hurgamos un poco más en sus tripas, también puede ser potencialmente peligrosa.
Desde que de un tiempo a esta parte resulta bastante sencillo poder disponer de las Betas de los Sistemas Operativos, son muchas las personas que optan por instalar estas versiones de prueba en sus dispositivos sin tener en cuenta que son eso, versiones de prueba en muchas ocasiones distantes de los requisitos de estabilidad, funcionalidad y seguridad que les exige a las versiones finales.
Apple ha actualizado esta misma semana su MacBook Pro de 13 pulgadas con unas especificaciones y unas características conforme a las necesidades actuales del mercado, incluyendo nuevos procesadores Intel Quad Core de octava generación, pantalla True Tone y, por fin, Touch Bar superior con sistema Touch ID incorporado.
El modelo de negocio de la música en streaming ha aparecido en nuestra vida casi de improviso y con el ímpetu de un elefante entrando al galope en una cacharrería. Es cierto que se está convirtiendo en un éxito para los usuarios. Apple Music, por ejemplo, ha alcanzado no hace tanto la impresionante cidra de 60 millones de usuarios que pagan por escuchar música de esa manera, pero ¿Es igual de beneficioso para los artistas?